El abogado Rodrigo Blanco, coordinador local del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), dio detalles a Ahora Mar del Plata de las últimas mediciones del organismo que indican que la mitad de los niños que asisten a comedores de General Pueyrredon llegan con malnutrición infantil, y analizó las primeras medidas del Gobierno Nacional en su Plan Argentina contra el hambre.

"La fuerte crisis económica y su impacto social incidió en los últimos años en un incremento en la concurrencia de niños y niñas a los comedores y merenderos del Partido de General Pueyrredon, sumándose también padres y madres en situación de desempleo e incluso adultos mayores cuyos ingresos de jubilaciones y pensiones les impedían acceder a un plato de comida cada día", detalló el referente de Isepci.

Blanco advirtió que "el incremento en la demanda fue muy superior al incremento de la asistencia del Estado, y las redes de solidaridad de vecinos y comerciantes de cada barrio en muchos casos no fue suficiente para alcanzar a cubrir la alta concurrencia. Esto, además, en un contexto en el que el Estado continuó asistiendo solo con productos secos que refuerzan una dieta alto en carbohidratos, grasas y azúcares, muy pobre en proteínas y nutrientes esenciales para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes". "La total ausencia de productos frescos (lácteos, verduras, frutas, legumbres) hacen muy difícil la elaboración de alimentos que tiendan a disminuir la malnutrición que se presenta en porcentajes alarmantes", agregó.

El informe correspondiente al segundo semestre de 2019 contempla a niños de 2 a 19 años que asisten a comedores y merenderos del movimiento Barrios de Pie y otras instituciones de la periferia de Mar del Plata y Batán. En tanto, la cifra de "Detección precoz de malnutrición" en General Pueyrredon supone un 47,22% y supera ampliamente la media nacional, que alcanza el 40%.

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Rodrigo Blanco analizó el lanzamiento de la tarjeta alimentaria, que la semana próxima llegará a tres distritos del conurbano y posteriormente a Mar del Plata, e indicó que "la tarjeta alimentaria anunciada como una de las políticas centrales del plan contra el hambre presentado por el gobierno nacional es en principio de gran ayuda para amplios sectores de la población que ven vulnerado el derecho al acceso a alimentos de calidad en la cantidad adecuada, haciendo foco en los menores de 6 años que es un segmento muy vulnerable".

"Permitirá a las familias acceder a la compra de algunos alimentos en los comercios que sean parte del programa o convenio. Y un tema importante es discutir qué alimentos se pueden comprar, si el Estado debe orientar el consumo a lo que el mismo estado a través de las Guías Alimentarias Para la Población Argentina recomienda consumir para tener una dieta saludable. Creemos que es fundamental que se oriente una parte importante de ese dinero a comprar fruta, verdura, proteínas de calidad, carnes, huevos. Y en el mientras tanto pensar desde el paradigma de la soberanía alimentaria, que necesariamente nos obliga a pensar en la producción, la distribución y el consumo de los alimentos. Es parte de los anuncios del gobierno darle un rol central a la agricultura familiar y campesina, a la economía popular, a circuitos de comercialización alternativos. Es muy importante que esto se implemente rápidamente", dijo Rodrigo Blanco sobre la tarjeta alimentaria.

El secretario general de Libres del Sur en la Quinta Sección Electoral sostuvo que "durante el 2019 los incrementos de los precios de los alimentos de la canasta básica continuaron con una fuerte tendencia ascendente, que no fue compensada por los aumentos otorgados a los salarios y jubilaciones mínimas, a los programas de empleo (Salario Social Complementario, Hacemos Futuro, etc.) y a las asignaciones sociales como la AUH. Todo ello sumado al aumento del desempleo, principalmente en la población que accede a trabajos informales, como las changas y el servicio doméstico, sumado a la crisis del trabajo en tierra ligado a la pesca y el cierre de comercios, han sido los principales factores que contribuyeron en agravar la ya precaria situación de vulnerabilidad de extendidos sectores de la población, motivando el crecimiento de la pobreza y la indigencia, con especial impacto en los y las menores de 18 años".

"Los precios de los 57 productos de la canasta básica de alimentos en promedio subieron considerablemente, afectando el acceso a los más indispensables para una alimentación saludable como los lácteos, lentejas, carne vacuna y el pescado", dijo Blanco, en relación a lo que definió como el "impuestazo".

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