Mientras autoridades nacionales y provinciales mantienen en reserva los 18 distritos y localidades que por sus altos niveles de contagio de coronavirus afrontarán una cuarentena más estricta a partir del próximo lunes, los marplatenses parecen transcurrir ajenos a esos riesgos y las restricciones que impone la Fase 3 poco se ven en la vía pública.

La más clara muestra está en el circuito de la costa, donde la jornada primaveral de sábado, plena de sol, es aprovechada por miles de personas que se reparten entre las playas y todo el corredor que se extiende desde la zona de Punta Mogotes hasta el extremo norte, a la altura de Avenida Constitución.

Imágenes que publica Ahora Mar del Plata permiten confirmar esta dinámica, pero también una distribución de gente que bien podría empezar a advertirse como el modelo que se podría dar en la próxima temporada, todavía sin definiciones. En las fotos también e pueden ver pequeños grupos con buen distanciamiento entre unos y otros. "Hay que aprender a convivir con el virus", insisten autoridades y especialistas.

fase 3 cabo c.jpg

El escenario empieza a ser cotidiano porque los controles ya casi no existen y el movimiento de gente se vuelve fluido. Así ha ocurrido durante la semana en los paseos comerciales y acentúa aún más durante el fin de semana en los espacios de recreación, potenciados por condiciones climáticas muy benignas.

General Pueyrredon permanece en Fase 3 desde el 29 de agosto último, cuando el intendente municipal, Guillermo Montenegro, resolvió un retroceso y restricción de actividades en pos de reducir circulación y cortar un índice de contagios que por entonces estaba en alza.

Esa curva, a pesar de las medidas adoptadas –ratificadas luego por la provincia y vigentes hasta hoy-, siguió en ascenso y llevó en septiembre a encontrar un récord con 477 casos positivos en una misma jornada. El promedio actual es de 300 diarios.

Esa transición se ha dado mientras en el distrito se generó una suerte de rebelió de comerciantes que, urgidos por la crisis económica y la necesidad de ingresos, pasaron por alto las restricciones y volvieron a abrir sus comercios. El compromiso fue cumplir con los protocolos.

Las actividades recreativas también empiezan a ganar cada vez mayor dimensión. Los paseos de la costa y plazas reciben miles de personas a diario, cantidad que se multiplica durante el fin de semana. Si bien se advierte presencia policial, no hay acciones contundentes para despejar las reuniones que se dan sobre la arena y las veredas.

Comentá y expresate