Fernanda Raverta se tomó su tiempo para reflexionar después de perder por escaso margen la posibilidad de ser la primera mujer en llegar a la intendencia de General Pueyrredon. La diputada nacional, candidata del Frente de Todos en las elecciones del último domingo, eligió las redes sociales para comunicar su sentimiento de “orgullo” por los vecinos y enumeró distintos rasgos que valora de la comunidad de Mar del Plata y Batán.

“Desde que tengo memoria vivo en una ciudad cuya identidad está en discusión permanente”, publicó Raverta en el inicio de su mensaje. "La ciudad que atrasa, que está caracterizada por un voto conservador, que cree que todo empieza y termina en el centro, una ciudad envejecida. La verdad es que nunca creí eso de la ciudad en la que crecí, me formé y crie a mis hijas…”, explicó

Al momento de argumentar su postura, Raverta enumeró distintas virtudes que valora de la comunidad local y finalizó su exposición con un mensaje de esperanza hacia el futuro. “Creo que esa identidad vino para quedarse y que jamás vamos a retroceder. El hechizo ya se rompió. De ahora en adelante, crecemos cada día”, analizó.

A continuación, el comunicado completo de la candidata que sacó el 37,6% de los votos en las últimas elecciones, 3 puntos por debajo del intendente electo Guillermo Montenegro (40,4%):

Desde que tengo memoria vivo en una ciudad cuya identidad está en discusión permanente…

“La ciudad que atrasa, que está caracterizada por un voto conservador, que cree que todo empieza y termina en el centro, una ciudad envejecida.”

La verdad es que nunca creí eso de la ciudad en la que crecí, me formé y crie a mis hijas…

Será porque conozco a la enorme cantidad de artistas y su inmenso talento y creatividad.

Será porque sé de la calidad de los Clubes Sociales y Deportivos, sus dirigentes y deportistas, que han trascendido cotidianamente las fronteras de la contención social y han construido valores.

Será porque me formé en la Universidad Nacional de Mar del Plata, una de las 5 universidades que tenemos, que forma profesionales que creen en el respeto y el compromiso en su ejercicio hacia quienes la sostienen desde la comunidad.

Será porque valoro el camino que han recorrido los organismos locales de DDHH.

Será porque he conocido a los científicos e investigadores que cotidianamente avanzan en el desarrollo de nuestra ciudad y de la Argentina.

Será porque he visto a cada uno de los hombres y mujeres que integran las más de cien organizaciones del tercer sector (ONGs) que diariamente ponen el cuerpo y el corazón al servicio de los otrxs: de quienes sufren la pobreza, la calle, el hambre. Aquellos que cuidan la casa común y el medio ambiente, los que sostienen lo público como bandera, los que cuidan a las personas con discapacidad o dolencias.

Será porque me emociona la trascendencia nacional del Movimiento de Mujeres de Mar del Plata y Batán.

Será porque no conozco lugar en el mundo donde la solidaridad y sororidad estén tan a flor de piel, como para que quiénes no tiene para comer compartan el pan con los niños de las casillas de al lado.

Será porque veo en la mirada alerta de los adolescentes la certeza sobre el eje del bien, el amor y la ternura.

Será porque me he cruzado año tras año a los miles de trabajadores y trabajadoras que construyen a diario nuestra inmensa ciudad.

Será porque reconozco en una nueva generación de comunicadores su compromiso con la información y la opinión, y no con la pauta formadora de una realidad distorsionada.

Será porque creo en una nueva generación de empresarios y empresarias que apuestan a una dinámica asociativa y no ven a una amenaza en que le vaya bien al otro. Son quienes construyen una dinámica de crecimiento con el otro y no fundiendo al otro, algo así como compartir la generación de condiciones y no competir destructivamente.

Será porque frente a la falta de medicamentos, comida y mejoras en su haber, los y las jubiladas piden y reclaman espacios de encuentro con sus próximos, con sus pares, para no sentirse solos, reivindicando el derecho a sentirse alegres y acompañados. O tal vez, simplemente es el mar, que nos obliga a proyectar infinitamente nuestros sueños. Horizonte sin fin.

No lo sé. Pero este domingo 27 esa identidad que late en Mar del Plata y Batán, que crece desde el pie, se expresó electoralmente y construyó su con su voto su voz. Y fue muy potente, poderosa.

158 mil personas votaron a una mujer joven que expresa una fuerza política novedosa, con perspectiva de futuro, progresista, popular y moderna.

Estoy orgullosa de la ciudad en la que vivo, de sus vecinos y vecinas, confío en la comunidad que construimos cotidianamente, en la que nadie se realiza totalmente si el otro no puede realizarse. La comunidad que se interpela y desgarra cada día cuando el modelo económico obliga a nuestros jóvenes a irse de la ciudad a otro país para conseguir trabajo.

Creo que esa identidad vino para quedarse y que jamás vamos a retroceder. El hechizo ya se rompió. De ahora en adelante, crecemos cada día.

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#SeRompióElHechizo Desde que tengo memoria vivo en una ciudad cuya identidad está en discusión permanente… “La ciudad que atrasa, que está caracterizada por un voto conservador, que cree que todo empieza y termina en el centro, una ciudad envejecida.” La verdad es que nunca creí eso de la ciudad en la que crecí, me formé y crie a mis hijas… Será porque conozco a la enorme cantidad de artistas y su inmenso talento y creatividad. Será porque sé de la calidad de los Clubes Sociales y Deportivos, sus dirigentes y deportistas, que han trascendido cotidianamente las fronteras de la contención social y han construido valores. Será porque me formé en la Universidad Nacional de Mar del Plata, una de las 5 universidades que tenemos, que forma profesionales que creen en el respeto y el compromiso en su ejercicio hacia quienes la sostienen desde la comunidad. Será porque valoro el camino que han recorrido los organismos locales de DDHH. Será porque he conocido a los científicos e investigadores que cotidianamente avanzan en el desarrollo de nuestra ciudad y de la Argentina. Será porque he visto a cada uno de los hombres y mujeres que integran las más de cien organizaciones del tercer sector (ONGs) que diariamente ponen el cuerpo y el corazón al servicio de los otrxs: de quienes sufren la pobreza, la calle, el hambre. Aquellos que cuidan la casa común y el medio ambiente, los que sostienen lo público como bandera, los que cuidan a las personas con discapacidad o dolencias. Será porque me emociona la trascendencia nacional del Movimiento de Mujeres de Mar del Plata y Batán. Será porque no conozco lugar en el mundo donde la solidaridad y sororidad estén tan a flor de piel, como para que quiénes no tiene para comer compartan el pan con los niños de las casillas de al lado. Será porque veo en la mirada alerta de los adolescentes la certeza sobre el eje del bien, el amor y la ternura. Será porque me he cruzado año tras año, a los miles de trabajadores y trabajadoras que construyen a diario nuestra inmensa ciudad. ((sigue en comentarios))

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