Eduardo César Agüero, presidente del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires

Atender la problemática de la seguridad en el espacio público en nuestras ciudades costeras es responsabilidad de todos los actores, tanto los municipios, como los propietarios y los profesionales.

Solo basta recordar la plena vigencia de la ordenanza 12.562, de 1999, que declaró de interés público la inspección obligatoria, conservación y mantenimiento de las fachadas y medianeras de los edificios que posean una altura mayor a 9 metros y con más de diez años de antigüedad.

Esta ordenanza, que tuvo su correlato en otras localidades costeras, como Villa Gesell, Pinamar, Necochea y Miramar, se sancionó como respuesta a varios accidentes de diferentes consecuencias, provocados por insuficientes o inexistentes tareas de mantenimiento en los edificios de altura.

Desprendimientos y caídas de balcones, mamposterías, revestimientos, aberturas, barandas y otros elementos componentes de los frentes de edificios, fueron los hechos que motivaron la sanción de la mencionada normativa, cuyas actualizaciones y ejecuciones han sido promovidas principalmente por el Colegio de Arquitectos.

Son las matriculadas y matriculados quienes están capacitados por una formación universitaria integral para presentar el informe técnico que establece la norma y que deberá contener la descripción detallada del estado de conservación de los elementos constitutivos de las fachadas del edificio, exposición fotográfica de las patologías identificadas, ensayos y cateos realizados, un diagnóstico detallando la sintomatología y causas que determinen las lesiones presentadas, y la descripción de las reparaciones propuestas detallando procedimientos constructivos y tipos de materiales a utilizar.

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