Con la discusión caliente del nuevo Impuesto a la Renta Inesperada que propone el Gobierno para las empresas que hayan conseguido un beneficio adicional como producto de la disparada de precios internacionales que provocó la guerra en Ucrania. Los expertos tributaristas rápidamente expresaron su desaprobación asegurando que tendrá un carácter "confiscatorio" y que "desalentará la inversión productiva".

Aún es una incógnita si el proyecto se transformará en Ley, ya que desde la oposición aseguran que no darán el visto bueno en el Congreso a la iniciativa que ideó Guzmán para tener más chances de cumplir con las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El proyecto se ha vuelto una necesidad fundamental para el Gobierno, que incrementó el gasto público en los últimos meses.

Pero los expertos en materia tributaria se muestran unánimes al describir la enorme presión fiscal que ya existe sobre las empresas en el país y remarcan enfáticamente que ya pagan una alícuota de casi el 40% de Impuesto a las Ganancias, una de las más altas del mundo.

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Las críticas a la iniciativa: presión y desaliento a la inversión

La contadora Cecilia Goldemberg, de Andersen, una firma legal y fiscal con sede en Buenos Aires, dijo, citada por Infobae, que "la excepcionalidad de las ganancias en algunos sectores, en virtud de la guerra con Ucrania o de algún otro factor no justifica la creación de una carga adicional para solventar gastos que son los de siempre, ni para solventar el enorme costo que tiene el Estado en materia de subsidios y de gasto social”.

Para la especialista esta medida "no responde a una política en la que se asienten las bases para un crecimiento futuro, inversión en capacidad humana o en infraestructura u otra que nos permita proyectarnos hacia una etapa mejor”.

Goldemberg remarcó que "las empresas a las que iría dirigido este impuesto ya tienen incrementadas sus alícuotas del 25% (que debiera estar rigiendo en la actualidad) al 35% (luego de la modificación de la Ley 27.630 de junio 2021)”.

Pero además criticó la justificación del Gobierno de ampararse en algunos antecedentes internacionales de la aplicación de un impuesto de este tipo, como en Gran Bretaña, España e Italia. Según Goldemberg, la situación de estos países "no se condice con los costos estructurales de nuestro país, que pretende seguir financiando con nuevas cargas impositivas".

“Hay una búsqueda desesperada que realizan los expertos del Gobierno de cualquier impuesto novedosos en el exterior, y su importación sin más a un país con una situación económica precaria, y con un sistema tributario complejo e infinitamente oneroso, resulta criticable ya que las economías de dichos países distan de ser comparables con la nuestras, y su situación económica no puede extrapolarse a la local”, explicó en la misma sintonía Mariano Ghirardotti, Contador Público y Especialista en Tributación UBA.

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César Litvin, CEO en Estudio Lisicki, Litvin & Asociados, expresó que “este proyecto de impuesto profundiza el sesgo anti inversión de la política tributaria argentina: crear un nuevo impuesto a los 165 existentes y muestra un verdadero ataque a la actividad productiva”.

“Hay que destacar que las empresas que tuvieron renta inesperada ya pagan Ganancias sobre esa misma renta a una tasa cercana al 40% en términos efectivos. Cobrar una sobretasa sobre estas ganancias inesperadas puede generar en algunos casos una confiscatoriedad del impuesto, que, de comprobarse, afectaría la garantía constitucional del derecho de propiedad. Considero que la oposición en un acto de sensatez no dará el voto para este nuevo disparate”, agregó el experto.

https://twitter.com/CRLitvin/status/1533591850686226433

Ana Sabio, CEO y fundadora de Estudio Taxation, agregó a las críticas el efecto cadena que provocaría un impuesto de este tipo: “el hecho de anunciar un impuesto más y querer darle un carácter sancionatorio para los que ‘más se beneficiaron’ con una situación tan triste como una guerra -vale aclarar que nadie se beneficia con una guerra- afecta inevitablemente a los que menos tienen, porque repercute en los precios, en el consumo, en el ahorro, y afecta en un todo a la calidad de vida de la población en general”.

"Sabemos que menores impuestos son la mejor herramienta fiscal para obtener una recaudación eficiente”, aclaró la experta, alegando que "tener un plan a largo plazo y coherencia en las decisiones e implementaciones de políticas públicas es fundamental para incentivar la producción e inversión; desde la educación de la población hasta su seguridad jurídica para creer y generar recursos que potencien el crecimiento en nuestro país”.

Para generar beneficios fiscales, Sabio dice que existen herramientas que además, "redundan en beneficios para la sociedad", como "acceder a créditos hipotecarios".

Por otra parte, el abogado experto en impuestos Diego Fraga, remarcó que “la aleatoriedad de las rentas es algo propio del propio capitalismo. Si utilizásemos ese mismo criterio, el Estado también debería ser socio de las empresas en las pérdidas, algo que -por supuesto- jamás va a ocurrir”.

“Estos factores (en referencia a otros impuestos que recaen sobre las empresas) afectan gravemente la competitividad de las empresas y la producción que desde el propio Gobierno dicen defender”, dijo el abogado.

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