Al calor de la campaña electoral y con definiciones un poco más claras de candidaturas o equipos presidenciales dispuestos a disputar el próximo gobierno, ya se empezaron a visualizar el menos diez diferencias bien tangibles de la política exterior que deberán encarar Mauricio Macri o la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en el caso de ganar las elecciones.

Según publicó este domingo Infobae, el actual Gobierno hará algunos ajustes menores en la política exterior si Macri logra su reelección, que contrastan sustancialmente con la estrategia diplomática que se empezó a dibujar desde la usinas de pensamiento de la dupla Fernández-Fernández.

Hasta ahora, Macri no dio instrucciones de desarmar el equipo de política exterior que maneja el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia Fulvio Pompeo en coordinación con el canciller Jorge Faurie, aunque todos los funcionarios de la Casa Rosada coinciden en que el actual ministro de Relaciones Exteriores se irá el 10 de diciembre si hay reelección.

En tanto, desde el kirchnerismo hay una suerte de equipos de política exterior trabajando en paralelo. Mientras que Cristina Kirchner se apoya en la Comisión de Asuntos Internacionales del Instituto Patria que coordinan Oscar Parrilli con Eduardo Sigal, Carmen Alarcón, Carlos Raimundi y Ariel Basteiro, entre otros, desde el sector de Alberto Fernández ya empezaron a elaborar propuestas para la diplomacia que viene un equipo liderado sustanciamente por el ex canciller Jorge Taiana y el ex embajador en Portugal Jorge Arguello.

No obstante, más allá de estas diferencias concretas de armado de grupos de trabajo, según un sondeo en los diferentes equipos de campaña y en la Cancillería, el contrapunto concreto que tendrá Macri como la fórmula kirchnerista alcanza los siguientes 10 ejes de la política exterior de la Argentina que podrán redefinirse completamente en los próximos cuatro años:

1- La crisis de Venezuela. Macri insistirá con una salida inmediata del régimen de Nicolás Maduro y seguirá apoyando en todos los foros internacionales al gobierno interino de Juan Guaidó. A la vez, el Presidente quiere que haya una mayor presión internacional desde la OEA o el Grupo Lima para desarticular cuanto antes a Maduro y, como acordó recientemente con el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, se buscará potenciar en lo inmediato la ayuda humanitaria al pueblo venezolano.

Por el contrario, desde las usinas kirchneristas sostendrán claramente a Maduro, aunque con matices. Mientras que el equipo de Cristina Kirchner mantiene un diálogo fluido con algunos funcionarios del régimen bolivariano, desde el equipo que coordina Taiana deslizaron a Infobae que "la intención es favorecer el diálogo para una salida ordenada de Maduro en Venezuela" y apuntalar espacios de negociación como el que se gestó en Noruega o el que promueve el Grupo Contacto que está conformado por Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España, Suecia y el Reino Unido, así como por Costa Rica, Uruguay, Ecuador y Bolivia. A diferencia del macrismo, la fórmula Fernández-Fernández no avalará la estrategia que Macri impulsó contra Venezuela desde el donominado Grupo Lima que integran 13 países más relacionados con gobiernos de centro derecha. A la vez, desde el kirchnerismo hay un fuerte cuestionamiento al "papel descalificante" hacia Venezuela que impulsa el titular de la OEA Luis Almagro.

2- Islas Malvinas. La semana pasada, durante la presentación del libro "Una política exterior soberana" que lanzó Cristina Kirchner y que contempla un cuidado compendio de 26 discursos de su paso por la Presidencia, Parrilli expresó a Infobae que si vuelven al poder es "desandar toda la política exterior antisoberana que gestó Macri hacia Malvinas porque lo único que hizo fue vulnerar la Constitución Nacional cediendo derechos a los ingleses". Este eje discursivo lo mantiene el equipo que lidera el ex canciller Taiana. No sólo ello. Los intelectuales que asesoran a Alberto Fernández en política exterior creen que "hay que volver a un esquema de firmeza en los discursivo y en la práctica" contra Gran Bretaña para reclamar por Malvinas.

En la Casa Rosada creen que pasadas las elecciones, y en caso de que Macri siga en el poder, la Cancillería profundizará la política de "dialogo y acercamiento" con el Reino Unido para poder dialogar sobre cooperación conjunta en el área de Malvinas en torno a la pesca y los hidrocarburos. Se trata de una política de "seducción" que empezó en el 2016 con el acuerdo Foradori-Duncan para dialogar con los isleños y los ingleses poniendo bajo un paraguas el espinoso tema de la soberanía.

3-Integración regional. El gobierno de Macri insistirá con una "integración regional pragmática". Esto implica avanzar con la desarticulación de la UNASUR, instrumentar un esquema como el Parlasur que nuclea a países de la región sin tanta carga ideológica de por medio y establecer canales de diálogo para que el Mercosur sustente su política en coordinación con la Alianza del Pacífico que integran Chile, México, Colombia y Perú.

En cambio, para el kirchnerismo hace falta "revalorizar" la UNASUR desde el Mercosur y apuntalar nuevamente la idea de una integración latinoamericana menos declarativa aunque anclada en la defensa de los intereses regionales.

4-Futuro del Parlasur. En este mismo contexto de estrategia diplomática de integración regional, Macri inssitirá en su idea de reformular el Mercosur como lo habló recientemente con Bolsonaro y pedir al Congreso a que derogue la ley que renueva a los representantes argentinos en el Parlamento del Mercosur (Parlasur) por "el gasto innecesario" que genera. A cambio de ello reiterará la idea de que los mismos diputados y senadores que ya nos representan lo hagan en el Parlasur como lo hacen Brasil y Uruguay.

A contramano de ello, Taiana deslizó a sus allegados en estos días que un gobierno de la dupla Fernández-Fernández apuntará a revalorizar el Parlasur ya que creen que "un proceso de integración latinoamericana del Mercosur no se puede sustentar sin el marco de institucionalidad que otorga el Parlasur".

5- La relación con Estados Unidos. El gobierno de Macri apuntalará sus vínculos con Washington, sobre todo en función de la relación personal y de buena sintonía que el presidente tiene con su par Donald Trump. "Estados Unidos es y será un socio estratégico con el que compartimos muchos valores en común", suele reiterar el canciller Faurie en sus charlas con diplomáticos. La inminente visita en julio del secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo a la Argentina reforzará esta alianza y apunta a profundizar la cooperación entre ambos países en materia de seguridad, comercio, energía, ciencia y tecnología.

Desde el kirchnerismo, tanto el equipo de Alberto Fernández como el de Cristina Kirchner sostienen un eje coincidente común: la relación bilateral debe ser de "respeto" y "colaboración", esgrimiendo las diferencias normales idelogógicas. Aunque en un hipotético mandato del duo Fernández puede haber sorpresas como los elogios hacia la administración de Donald Trump que lanzó Cristina Kirchner en el lanzamiento de su libro "Sinceramente". Pero está claro que, por tratarse de un gobierno del Partido Republicano, una eventual gestión kirchnerista en Argentina mantendrá un fuerte debate con Estados Unidos en muchos foros internacionales por la política vinculada a Venezuela, Irán o Rusia.

6- China y Rusia. Si logra su reelección, Macri seguirá un esquema de "extramo equilibrio" diplomático con China y Rusia, como graficó a Infobae un encumbrado funcionario de la Cancillería. Esto implicará, sustancialmente, que insistirá con los proyectos avanzados con China en materia de energía nuclear, petróleo, infraestructura y comercio. "Argentina necesita de un socio tan generoso y potente como China", destacó en los últimos días el embajador argentino en Beijing, Diego Guelar. Con Rusia, también el Gobierno mantendrá un vínculo aunque no tan estrecho como el que mantiene con China. Es que el en sector militar hay cierto recelo de los alineamientos con Vladimir Putin por su fuerte presencia militar en espacios de conflicto internacional como Medio Oriente.

Desde el kirchnerismo, Taiana dialogó con Alberto Fernández sobre la idea de plantear un esquema de "estrecha relación" con China y Rusia por diversos motivos. Sustancialmente por el histórico vínculo que sellaron en su momento Néstor y Cristina Kirchner con China y con Putin. Hay intereses comerciales, de inversiones y de sustento en el discurso de un mundo multipolar que plantea Xi Jinping. Aunque hay una diferencia sustancial que evalúa el kirchnerismo en su alianza con China: "Debemos negociar más en bloque y no solos como país porque ahi perdemos", suelen repetir Arguello y Taiana. También los asesores de Alberto Fernández en política exterior creen que Argentina debe añadir más valor agregado en el comercio con los chinos.

A la vez, Parrilli recordó a Infobae que "la mayor parte de las inversiones chinas en Argentina las trajo Cristina y Néstor por lo que no vemos que vayamos a cambiar esa idea".

7-El FMI. La administración Macri está completamente atada y lo seguirá estando si gana a las negociaciones que entabló con el FMI. De hecho, Macri cuenta con un fuerte respaldo de Christine Lagarde y su equipo para darle seguimiento al esquema de financiamiento de la Argentina. El actual directorio del FMI también se juega su futuro en función del éxito o no del plan de Macri. Aunque Lagarde ya mostró pragmatismo y está dispuesta a negociar con un eventual gobierno kirchnerista tambien.

Desde las usinas de la dupla Fernández admiten que la deuda contraída por Macri es "impagable". Pero nadie piensa en un default o una cesación de pagos del nuevo gobierno. Por el contrario, Alberto Fernández sustenta aquel viejo lema de Néstor Kirchner que decía "los muertos no pagan". Es decir, que la próxima administración kirchnerista está dispuesta a negociar con el FMI aunque con un nuevo modelo de negociación que será "sin ajuste y con una política de crecimiento". Pero por ahora nadie mostró exactamente cómo se lograría alcanzar esa receta mágica.

8- El Papa Francisco. Macri está decidido a seguir en un vínculo protocolar y limitado con el Papa Francisco. De hecho, insistirá en mantener en el Vaticano a un embajador de carrera diplomática y no a un político como es Rogelio Pfirter. Sólo algunos referentes de Cambiemos como María Eugenia Vidal o Carolina Stanley mantienen un relación más directa con Francisco y seguirán en ese camino. A Macri no le interesa tener una relación más estrecha con Francisco de la que tuvo hasta ahora.

Pero en el kirchnerismo creen que la Argentina debe retomar una "estrecha relación" con el Papa para retomar temas en común como los derechos humanos, el cambio climático o la política migratoria. Cristina Kirchner en su eventual rol de vicepresidenta será la que continuará con su cercana relación al Papa Francisco. De hecho, recientemente utilizó al Sumo Pontífice para apuntalar su discurso de presunta "persecusión judicial" que padece en la Argentina. En su cuenta de Twitter la ex presidenta subió un video de Francisco que había hablado de "manipulación del Poder Judicial" con fines de persecución ante jueces de la región.

De todas maneras, como sea el resultado electoral lo concreto es que el próximo presidente deberá prepararse para la visita del Papa a la Argentina que ya está definida para el 2020.

9- El Brasil de Bolsonaro. El presidente Macri acaba de dar sobrados gestos de que la relación con Brasil seguirá intacta y con una proyección de mayor intercambio si gana la reelección. Bolsonaro no sólo impulsó una victoria de Macri en octubre sino que dijo que si no llegara a ganar teme por "más Venezuelas en la región". No sólo ello, el general retirado y actual secretario de Seguridad Nacional de Brasil, Augusto Heleno dijo a Infobae que "si Macri no gana será un gran retroceso para la seguridad en las fronteras de Brasil y Argentina".

Desde el kirchnerismo tomaron nota de la reciente visita de Bolsonaro y, a sabiendas que no tendrán un vecino fácil si llegan al poder, la estrategia de Alberto Fernández será la de mantener una relación de "respeto" y "protocolar" con Brasil, aunque espera negociar en el contexto del Mercosur con el gigante vecino. Para ello, el kirchnerismo plantea una mayor alianza con el Uruguay de Tabaré Vázquez, que tampoco tiene buenas relaciones con Bolsonaro.

10- La Unión Europea. En el gobierno argentino están convencidos de que antes de julio el Mercosur firmará un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE). Se trata de una apuesta fuerte de Macri desde el inicio de su gestión y si logra cerrar ese acuerdo espera contar con un mercado mucho más amplio para levantar la alicaída economía argentina. Por el contrario, desde el kirchnerismo no reniegan de un eventual acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE pero quieren revisar ese eventual pacto en el caso de ganar las elecciones. "No vamos a aceptar un tratado de libre comercio que sea peligroso para las empresas nacionales", reiteran en las usinas de Alberto Fernández y del Instituto Patria.

Así, se plantea una nueva línea de diferenciación en materia de política exterior con el macrismo. Habrá que ver si luego de todo esto, la Argentina continúa con algunas líneas de diplomacia de Estado o se regresa a la política exterior pendular.

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