Las expectativas están puestas en el 27 de octubre. Faltan menos de diez días para las elecciones y el Frente de Todos ya piensa en una transición, que para ellos debería comenzar el 28 de octubre. A partir de allí esperan poner en acción a los legisladores nacionales de la fuerza, con dos leyes que quieren que vote el Congreso antes y una después del 10 de diciembre.

Alberto Fernández afirmó que hay varias iniciativas que no necesitan más que la decisión política de los bloques del Congreso para ser aprobadas.

En este sentido, se refería principalmente a la Ley de Góndolas, según indicó Infobae. El proyecto busca que los productos que integran la canasta básica sean más accesibles, que no haya monopolios en las góndolas y garantizar el acceso a los alimentos y a la calidad de estos productos. También incluye un espacio en los supermercados para los productores de la llamada “economía social”, lo que tendría el doble beneficio de estimular ese tipo de empleo y ofrecer mayor competencia entre los productos y mejor calidad.

Una de las prioridades de Fernández es la Ley de Góndolas, con alimentos accesibles, calidad y productos de la economía social.

La iniciativa es parte también de las negociaciones que por fuera del Parlamento encarga por estos días el diputado Daniel Arroyo, a cargo del plan contra el hambre.

Otro de los proyectos que le interesa al Frente de Todos es la Ley de Alquileres. En el peronismo están del lado de los inquilinos. En el Congreso se presentaron varias iniciativas. Daniel Lipovetzky (PRO) convocó a un plenario de la Comisión de Legislación General. No hubo quórum porque faltó una amplia cantidad del PRO y sólo ASISTIERON Felipe Solá, Adrián Grana, Vanesa Siley, Guillermo Carmona y Martín Doñate del Frente para la Victoria y Red por Argentina y los radicales Carla Carrizo, Brenda Austin, Mario Arce y Luis Petri. Además estuvieron Agustín Rossi, que es autor de uno de los proyectos, y por el Movimiento Evita la diputada Araceli Ferreyra.

Antes hubo un encuentro entre Solá, Grana (que trabaja el proyecto de Rossi) y Lipovetzky. Los peronistas están dispuestos a consensuar sus iniciativas y el diputado del PRO no quiere dejar su banca sin que haya una ley para un tema por el que batalló desde 2016.

Después del 27, el peronismo volverá a insistir para consensuar varios de los proyectos que tienen estado parlamentario, entre ellos uno para que se amplíe el contrato mínimo de alquiler de dos a tres años, que el precio se reajuste en forma anual, que la comisión a la inmobiliaria la pague el propietario y que haya un sólo mes de depósito en concepto de garantía (el que el dueño debe devolver a valor actualizado al finalizar el contrato). El objetivo principal es bajar los gastos a 7 millones de inquilinos en toda la Argentina.

Después del 27 de octubre, el peronismo volverá a insistir para consensuar varios de los proyectos relacionados con la Ley de Alquileres.

El tercer proyecto de ley a tratar ni bien asuma el nuevo Presidente será el Presupuesto Nacional. El albertismo busca aprobarlo después del 10 de diciembre, tras estudiarlo profundamente y analizar la ‘herencia’ que reciban, en caso de ganar. Por ahora, no se explayan sobre el pago de la deuda, otro tema que podría tratar el Congreso o renegociar el próximo presidente.

El candidato a presidente del Frente de Todos habló de las “ansiedades” en la sociedad. Algunas son “urgentes”, como la pobreza y el hambre, argumentó. Mientras que “distintas son las ansiedades de los mercados” a los que les pidió calma para el día después a la elección nacional.

El candidato a presidente del Frente de Todos habló de las "ansiedades" en la sociedad y dijo que las urgentes son la pobreza y el hambre.

Desde que arrancó su campaña el ex jefe de Gabinete hizo foco en la pobreza, en la pérdida de capacidad adquisitiva de la clase media, en la caída del consumo y del mercado interno, en la pérdida de empleo, la suba de tarifas, el cierre de comercios y pymes, la falta de exportaciones y la inflación.

No promete soluciones inmediatas ante esta situación, pero sabe que habrá demandas más urgentes especialmente sobre aquellos que dice representar como dirigente peronista, los que más sufren y los que menos tienen. Por eso quiere mover las fichas en el tiempo entre la elección, si no hay balotaje, y la asunción.

Entre el 28 de octubre y el 9 de diciembre, Fernández se movería como presidente electo y pediría al Gobierno conocer los números y las reservas que quedan en el Banco Central. Además, no quiere a ningún funcionario de la actual gestión en su eventual gobierno.

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