Por Ricardo Juan

El 29 de diciembre de 2018, Agustina Ferró (35) y su hija Inda Luzardi (3) murieron como consecuencia del derrumbe de los balcones de un edificio de Punta Mogotes. El pasado 31 de julio, el desprendimiento de la mampostería de un edificio de Arenales entre Boulevard Marítimo y Colón provocó la muerte de una mujer de 48 años que caminaba por la vereda. Hace menos de un mes, el 12 de octubre,el voladizo de material del hotel Cielo Azul, de Buenos Aires y Gascón, se vino abajo y arrastró parte de la marquesina. Por el lugar no pasaba nadie. "Podría haber sido una tragedia", explicó minutos después el jefe de operaciones de Defensa Civil, Rodrigo Goncalvez.

En diálogo con Ahora Mar del Plata, Diego Domingorena, secretario del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires distrito IX, confirmó que aumentó la cantidad de derrumbes en la ciudad, enumeró las causas de los desprendimientos y habló de una "buena sintonía" con el municipio para trabajar en la cuestión, aunque desnudó la crónica falta de recursos de la comuna. "Por el año 2010, había siete u ocho inspectores para un parque inmobiliario que era mucho más chico y ahora estamos hablando de tres o cuatro personas, para un parque casi duplicado", explicó.

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-¿La sensación de que aumentaron los derrumbes se ve reflejada en datos concretos?

-Es verdad que aumentó el número de derrumbes en estos últimos años. Lo que pasa es que lo que hizo que sea significativo es que hubo muertes. El año pasado murieron dos personas, este año murió otra, entonces me parece que por eso tomó más relevancia. Para que te des una idea: desprendimientos como el que causó la muerte de una mujer este año en la calle Arenales, han ocurrido varios. Lo que pasa es que cuando ocurre el derrumbe y no pasa nada, muchas veces ni siquiera se levanta por la prensa. En cambio, ahora está todo el mundo alerta por los fallecimientos.

-¿Hay muchos derrumbes que se desconocen porque suceden en barrios periféricos?

-En realidad suceden mayormente en el frente costero, porque el clima marino es lo que produce estas patologías que terminan con los desprendimientos. Lo que pasa es que muchas veces se cae un tintel, se cae un pedazo de mampostería, un frentin de un balcón y, si no pasa nada, el portero lo junta, llama al administrador y nadie se entera. Uno cuando recorre los edificios haciendo informes técnicos se encuentra con edificios que están a punto de tener desprendimientos, todo el tiempo.

-O sea que el riesgo de derrumbe está latente en muchas construcciones de la ciudad...

-Hay una ordenanza en Mar del Plata que reglamenta que cada tres años hay que presentar un informe y cuando vas a hacer el informe te encontrás con un montón de situaciones que son riesgosas. Ahí es donde se informa al municipio y el municipio intima a realizar el trabajo sobre el edificio para que lo reparen. Hay cuestiones que son de fondo: nosotros estamos planteando que tendría que haber una inspección de los balcones por lo menos una vez en la vida de un edificio. Porque muchas veces las patologías son por el clima marino, por falta de mantenimiento, pero muchas veces son porque, en obra, el trabajo se realizó mal. Por ejemplo: un balcón que tiene mal colocados los hierros, vos de afuera no te das cuenta, parece que está en buen estado y de repente se cae el balcón, como pasó en Pinamar hace unos cuantos años. Entonces la idea sería que una vez en la vida útil del edificio se haga un peritaje sobre la obra de los balcones. Hay instrumentos que hacen eso sin tener que romper. Con ultrasonido, con rayos, se puede detectar. Después, por ejemplo, que se prohiban edificios con revestimientos adheridos. Y los que lo tengan, que lo retiren todos. Porque esta señora que falleció hace unos meses fue justamente por el desprendimiento de unas placas. Hay una serie de medidas que en el colegio tenemos punteadas, que ya se las transmitimos al municipio y estamos trabajando en conjunto para llevarlas adelante.

-¿A qué otros factores responde el aumento de los derrumbes?

-Son varios factores, uno es el paso del tiempo, están cada vez más viejos los edificios y la vida útil se va restringiendo. Esta ordenanza que te mencioné yo es a partir de los diez años, o sea que hay un montón de edificios que van a empezar a ingresar porque ya cumplen diez años de cuando fue la gran movida en Mar del Plata en el año 2010, 2011. La verdad que tenemos referencia de que muchos edificios han sido mal construidos. Muchos tienen problemas de desprendimientos en los frentines, edificios que tienen dos o tres años de construidos. Eso va a sumar una nueva problemática. Después, el clima es bastante fluctuante. En el verano por ahí tenés un día de treinta y cinco grados y a los dos días hace dieciocho grados. Esa oscilación de temperatura es lo peor que puede pasar para un edificio. Eso, analizado inclusive por la misma gente del municipio que se encarga de estos mantenimientos. Es una serie de factores. También tiene que ver la falta de mantenimiento. Se supone que en momentos de crisis, los consorcios se retraen y no quieren hacer las obras. O buscan contratistas que les pasan el precio más bajo y el trabajo se realiza mal. Yo creo que una de las cosas más importantes es que los consorcistas y los administradores tomen conciencia del riesgo que implica tener un edificio mal mantenido. Eso es muy importante, la conciencia.

-¿El frente marino sigue siendo el lugar más afectado?

-Claro, si vos hacés una estadística, el porcentaje más alto de derrumbes se debe dar en el frente marino. Fijate que inclusive los edificios que están en el microcentro, a dos o tres cuadras, no han tenido grandes problemas. Siempre el frente costero es el más abrasivo. Lo de Punta Mogotes fue prácticamente frente al mar, lo que sucedió en la calle Las Heras también, a cincuenta metros de la costanera. Así que la parte más riesgosa es el frente costero.

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-Ante esta situación de derrumbes, ¿hay un trabajo en conjunto con el municipio?

-Mar del Plata tiene una ordenanza que en la provincia de Buenos Aires no existe nada igual. Se implementó en el año 2001 y es la ordenanza 12.562, que intima a los consorcios a hacer informes cada tres años, intima a que se hagan las obras. Uno sólo con mirar el parque edilicio se da cuenta de que los edificios, la mayoría, están bien mantenidos. Lo que sucede ahora es que el municipio ha tenido como un desmantelamiento de la oficina que hace este control, con recursos humanos que se fueron perdiendo, están muy atrasados en la estructura. Para que te des una idea, hoy por hoy, los inspectores comunican a los administradores una intimación con un correo de papel. Cuestiones como esas estamos trabajando con el municipio, además de que la ordenanza implique que se retiren los revestimientos en altura, que se haga el testeo de los balcones. Estamos teniendo una buena sintonía con el municipio en esos trabajos.

-¿Desde cuando se observa esa falta de recursos?

-Se han perdido recursos humanos de a poco y no se han renovado. Gente que se jubiló, que pidió el traslado o que no está más en la oficina y que no se repuso. Eso fue durante los últimos años con los distintos gobiernos. Cuando arrancó la ordenanza empezó de a poco y, en el punto de apogeo, por el año 2010, había siete u ocho inspectores para un parque inmobiliario que era mucho más chico y ahora estamos hablando de tres o cuatro personas, para un parque casi duplicado.

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