Un día Oscar Centeno sintió asco y lo escribió. "La verdad de que cada vez que veo toda esta corrupción me duele el alma por la manera que se roban sin escrúpulosy sin medir consecuencias", se descargó, de puño y letra, en uno de sus cuadernos. Era el 7 de septiembre de 2015 y faltaban pocos días para que el kirchnerismo dejara el poder.

Temprano había llevado a Nelson Lazarte, un empleado de Planificación Federal que se convirtió en el valijero de Baratta en el final del ciclo K, a recaudar. En la calle 3 de febrero 2570, habían llenado un bolso con 1.2 millones de dólaresen el auto. Más tarde, otros 200 mil dólares.

Era de noche. Había llevado a Baratta y Lazarte a un evento en la embajada de Brasil. Él esperaba en su auto y anotaba. Atrás estaba "el muerto", como le decían al bolso utilizado para mover las coimas millonarias que recibían de contratistas de obra pública.

Estaba cerca el final del Gobierno y para Centeno esa catarsis escrita era su seguro de desempleo. Escribió esos cuadernos, que días atrás reveló el diario La Nación destapando el escándalo de corrupción más grande los últimos años, con la precisión de un orfebre. Allí anotaba cada movimiento, cada bolso, cada millón de dólares. Y también sus sentimientos contradictorios.

En el último cuaderno de la corrupción del chofer se lee un principio de arrepentimiento y, al mismo tiempo, la paranoia final de Baratta. Además, muestra también cómo Centeno había sistematizado su manera de escribir: día, hora, personaje principal y cifras, con su aclaración en letras entre paréntesis.

Cada entrada de ese cuaderno, salvo excepciones, tiene un monto millonario en dólares. Y al que entrega la coima: César de Isolux, Néstor Otero, y Javier Sánchez Caballero de IECSA, entre otros.

"Comienzo a registrar los retiros de dinero porque considero que es increíble todo el tiempo que no lo hice. Dejo aclarado que de manera interrumpible (?) se viene haciendo con las empresas que logran las licitaciones por obras y pagos por servicios prestado al ministerio de Planificación y que por intermedio del licencia Baratta y Nelson Lazarte vienen recaudando", sentencia.

Y sigue: "Dejo aclarado también que algunos de los retiros de dinero los hace el licenciado por dependencia propia y el resto para el ministro Julio De Vido".

Una de sus últimas anotaciones relata un episodio extraño que desató la paranoia de la mano derecha del ministro De Vido. Un auto intentó cruzarlos cuando salía de cobrar una coima de 800 mil dólares en Super Cemento. Hubo una suerte de persecución y Centeno tuvo que escapar como en una película.

"Con una maniobra lo despisté y vinimos al ministerio y le contamos al licenciado Baratta lo sucedido y nos dijo que tengamos cuidado y tengamos más abiertos los ojos. Me mandó a salir del ministerio con el auto para ver si me seguía alguien", contó el chofer.

Ese episodio marcó el final del raid de los bolsos para recaudar millones por la ciudad de Buenos Aires. "A partir de ese día, hace que la gente venga a traer el dinero al ministerio, entraban por la cochera porque nadie los revisaba y subían a la oficina del Lic.", explica en el cuaderno.

Fuente: Clarín.

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