La desaparición de los 44 tripulantes del Submarino ARA San Juan es la mayor tragedia de la marina argentina en tiempos de paz.

El país en general, y sobre todo Mar del Plata, nunca habían sido escenarios de una situación semejante. En los últimos 15 días la llegada de numerosos periodistas extranjeros a la ciudad fue impresionante e hizo que los argentinos tomaran conciencia de la gravedad de lo ocurrido. Fue el tema periodístico más relevante a nivel mundial durante una semana.

Es que en cualquier otra nación del mundo, profese la ideología que sea, un soldado es un representante emblemático. En Argentina, por los horrores del siglo XX y los errores del XXI, las fuerzas armadas están mal vistas y la sociedad no las reconoce como propias. Es más, las generaciones de jóvenes (si se puede tomar como jóvenes a los menores de 45 años) las desconoce y tal vez con justa razón.

Sin embargo, la tragedia del San Juan parece haber marcado un límite. El que vuelve a exhibir que un país no puede crecer desde la enemistad interna. Ni con las fuerzas armadas ni con nadie.

De esta forma, se abre para Argentina una posibilidad única de reivindicación con su propia historia. Como adaptación de la famosa frase "barajar y dar de nuevo", ya se podría decir que lo primero pasó. Ahora hay que dar de nuevo.

No sirve en este momento volver a cuestionar el rol que tuvieron las fuerzas armadas en el siglo XX, ni si se preparan para posibles guerras que el país no enfrentará. Los 44 tripulantes del San Juan eran niños o ni habían nacido cuando se produjo la última Dictadura. No es justo atribuirles el pasado. Son caídos en la paz. Pero por sobre todo se trata de compatriotas. Gente con las mismas costumbres, gustos y padecimientos que los demás hombres y mujeres nacidos en estas tierras. Y el sufrimiento de sus familiares es y debe ser hoy el del resto de la sociedad.

La empatía que generó la tragedia del San Juan demuestra que Argentina se debe un debate sobre el futuro también en el orden de su defensa y seguridad. Pero sobre todo acerca de la unidad nacional sin la cual, indefectiblemente, seguirá siendo débil a los ojos del mundo en cualquier materia.

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