A menos de tres meses del inicio de la temporada de verano los operadores inmobiliarios transcurren en medio de incertidumbre y dilema. No tienen claro cuál el ajuste que deben aplicar en un año con fuerte devaluación y las dudas pasan por adelantar valores que pueden quedar atrasados con la inflación o aplicar un aumento más importante que pueda alejarlos de los clientes.

A 48 horas del tradicional anuncio que realiza el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata, con valores estimativos para el próximo período estival, los profesionales del ramo todavía debaten. No solo entre sí, que sería lo más sencillo. La dificultad mayor pasa por lograr luego que el criterio que se apruebe sea aceptado por los propietarios.

Aquí hay que pensar en una suba que tendrá un piso del 30%, que es equivalente al ajuste que han tenido los salarios en los últimos doce meses. Los casos extremos pueden llevar los valores hasta un 50% más que hace un año. Algo de esto ya está viendo en el ramo de los balnearios.

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“El panorama que se advierte no es el mejor”, aseguró Oscar Gonnet, quizás el mayor operador de alquileres en zona céntrica. Palpita una temporada “difícil como la última”, que en el balance final no resultó buena.

A la fecha no hay precios, al menos en Mar del Plata, para inmuebles que se alquilen por semana, quincena o mes a partir de diciembre próximo. Las carteleras están vacías y en el caso que haya publicaciones, la negociación se hace de manera directa y mano a mano. Nadie está dando referencias a sus pares. Ni entre martilleros ni entre dueños.

La coyuntura económica agrava un ritmo de negocio que a esta fecha siempre tiene algo de estas cuestiones. Aun en períodos de mayor tranquilidad los clientes apenas consultas, pero es muy difícil que alguno de ellos concrete reservas. Con esta anticipación, con suerte, solo se definen unos pocos contratos y en un nivel de gama alta, en su mayoría vinculados a reservas para artistas que participarán de la temporada teatral marplatense.

En destinos de bolsillos más generosos, como por ejemplo en Cariló y Pinamar, sí han aparecido precios. Es que por allí las reservas se comienzan a definir ya en vacaciones de invierno. Los clientes repiten propiedades de veranos anteriores y se las aseguran pronto. Con señas o contratos.

Una operadora del ramo en la zona aseguró que le negocio marchaba bien hasta las PASO. “Todo se detuvo el 11 de agosto”, aseguró a Ahora Mar del Plata. Desde entonces los dueños pusieron nuevas condiciones. Ajustaron entre un 15 y 20% más al 30% que ya habían aplicado. O directamente fijaron alquileres en dólares. Algunos que prefieren mantener los precios en pesos hasta buscaron implementar una cláusula gatillo. Significa que si el dólar se vuelve a disparar, el contrato tendrá una corrección.

Miguel Ángel Donsini, presidente del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata, insistió en que la ciudad siempre tendrá buena cantidad de turistas interesados de pasar aquí algunos días de veraneo. Confía en que la devaluación potenciará las posibilidades del turismo interno. Por más que sea por pocos días. “En tres o cuatro días, que es el promedio de los últimos veranos, se gasta más que en una semana”, dice sobre una tendencia instalada y confirmada por distintos relevamientos oficiales y privados.

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