Pese a la caída de las ventas, los autos siguen aumentando. Desde mañana, los precios de los 0 km tendrán otro fuerte ajuste, como consecuencia del reacomodamiento de los valores que están realizando los fabricantes a raíz de la suba del dólar de los últimos dos meses. A las redes de concesionarias comenzaron a llegar ayer las nuevas listas con incrementos que llegan al 7% para agosto. Con este nuevo salto, hay modelos que subieron en lo que va del año más de 40%.

La noticia no es buena, pero puede empeorar si se tiene en cuenta que en el mismo período el tipo de cambio se ajustó por arriba del 50%, por lo que todavía hay un margen que las empresas pueden corregir para tener los mismos precios en dólares que en diciembre pasado. Es cierto que no tienen muchas posibilidades de hacerlo ya que la demanda viene en picada desde fines de mayo pasado. El impacto de la devaluación es muy grande en este sector ya que cerca del 70% de los 0 km que se venden son importados y los de producción nacional tienen la mayor cantidad de piezas que llegan del exterior.

El nuevo ajuste que llega en agosto busca acompañar la evolución del dólar, pero teniendo en cuenta lo que hacen los competidores para no perder mercado. Es por eso que se mantienen las fuertes bonificaciones. Esta es la forma como fábricas y concesionarias van ajustándose a las necesidades según la demanda. Lo que está claro es que hay una decisión de las empresas de sacrificar parte de las ventas a cambio de valores que le permitan cerrar los números. Este diario publicó hace dos semanas que en muchos casos se estaban vendiendo unidades a "pérdida", es decir, por debajo del valor de reposición. Esta es una medida extrema a la que se acude cuando se necesitan fondos frescos para asumir los costos fijos. También es cierto que, en relación con la inflación, los 0 km más que duplican el alza de precios que mide el INDEC. General Motors, por ejemplo, aumentará los precios de sus modelos desde mañana un 6,8% en promedio. Toyota anticipó "extraoficialmente" un 6% de suba y Ford comunicó un 5%.

Ante el cambio de tendencia del mercado -después de dos años de crecimiento-, las concesionarias como las fábricas están en una política de reducción de stock ante un costo financiero que se disparó por arriba del 45% anual. Hoy, el stock que hay en el sector duplica al que se tiene en épocas normales. A esto se suma el derrumbe de los planes de ahorro que durante el último tiempo fueron unos de los pilares del crecimiento del sector. Los vendedores aseguran que la morosidad supera el 50% de los contratos y que las suscripciones están cayendo alrededor del 30% (ver suplemento Autos).

Por todo esto, en el sector siguen ajustando hacia abajo las proyecciones. De las 900.000 unidades vendidas en 2017, a comienzos de este año se esperaba tener un leve crecimiento para 2018. Sin embargo, los más optimistas creen que se puede llegar a los 850.000 vehículos, aunque los pesimistas ya piensan que se perforará el piso de 800.000. Mañana, ACARA -la entidad que agrupa a las concesionarias- difundirá los datos de julio. Hasta ayer, la caída del mercado era de 19% contra el año pasado. Aun así, en el acumulado del año, 2018 todavía estará por arriba del 2017.

Fuente: Ámbito

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