Un hombre denunció que fue estafado y extorsionado por una mujer cuando intentó concretar un encuentro sexual.

La víctima fue obligada a transferir $20.000 (previo a pagar otros $7000) para evitar ser parte de una presunta causa judicial que investigaba una red de trata de personas.

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“Soy independiente, trabajo por mi cuenta, hago telos, también domicilios. Obvio por si te sentís cómodo también brindo servicio en mi departamento, amor”, le contó “Gisel”, según publicó TN.

El hombre concretó el encuentro para la mañana siguiente en el departamento de “Gisel” y accedió a pagar $5000 por una hora de servicio.

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Al día siguiente, “Gisel” volvió a escribirle al hombre. En su mensaje adjuntó una captura de una transferencia por Mercado Pago y le dijo: “Amor, te mandé mensaje porque recién me terminan de hacer una reserva de $8000 para estar una hora y media. Decime si lo cancelo y te quedás vos o te devuelvo la plata para que no haya problemas”.

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“Aboname el resto que lo cancelo y te venís. Ahí te envío la dirección”, insistió ella. El hombre completó la tarifa con otros $2000. Sin embargo, al presentarse en la dirección, “Gisel” nunca apareció.

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La pesadilla comenzó después de su fallido encuentro sexual, al recibir un mensaje de WhatsApp de un número desconocido. Era Walter Robles, quien le aseguró que era un capitán de la Policía Federal Argentina, miembro de una investigación que buscaba ponerle fin a una red de trata de personas y pornografía infantil.

“Me comunico desde el Departamento de Cibercrimen de la Policía Federal Argentina, a los efectos de notificarle que se ha iniciado una causa caratulada como ‘Trata de personas s/ Investigación preliminar’”, sostuvo.

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“Hechas las averiguaciones del caso, conjuntamente con la Fiscalía especializada en delitos contra las personas y los allanamientos llevados a cabo en las últimas horas, se han constatado varias menores reportadas como desaparecidas y que fueron publicadas en una página de escorts”, continuó.

“En cuyos celulares secuestrados figuran, en sus últimos chats de WhatsApp, conversaciones que lo incriminarían a usted en ser parte de una red de trata de personas y venta de pornografía infantil”, completó.

El primer depósito que hice de la extorsión fue de $20.000. Me asusté bastante”, contó la víctima. “Después estuve pensando, entendí que yo no había hecho nada y que era un verso. A la mañana siguiente decidí denunciarlo y que quede en manos de la Justicia”, agregó.

“Caí, confié y me terminaron estafando. Sentí miedo y vergüenza, no lo voy a negar. Pero automáticamente me di cuenta que era una farsa. Me presenté en la Comisaría para que le hagan una investigación a esta manga de delincuentes que jode a la gente que trabaja, de una forma vil, inhumana, sin importarle nada del otro”, dijo.

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