Los problemas de Peñarol y Quilmes

Peñarol y Quilmes están en problemas. La realidad los encuentra a ambos equipos en el fondo de la tabla de la Liga Nacional de Básquet y, con distintos conflictos, tanto el “Milrayitas” como el “Cervecero” comparten el mismo mal: se muestran competitivos durante los juegos pero no les alcanza para ganar. Tal es así que los de Javier Bianchelli arrastran 8 derrotas consecutivas y los de Leonardo Gutiérrez perdieron 7 de los últimos 8 encuentros.

Está claro que la baja de Ricky Sánchez perjudicó notoriamente a Quilmes. Desde la partida del puertorriqueño no pudo ganar ni un partido. Si con el boricua su defensa no daba garantías (recibía 86,3 puntos de promedio), sin él se tornó aún mucho más permeable (le anotan 95,2 por partido). El equipo extraña sus 2,11 metros y ahora cada interno que se carga de faltas obliga a Bianchelli a utilizar una formación baja. Y el rebote es un problema sin solución.

Quilmes se esfuerza al máximo, compite y, por muchos momentos del juego, ataca bien. A falta de extranjeros, tiene varios nacionales en buen nivel. Sin embargo, no le alcanza para ganar. Cualquier situación adversa que se le presenta en un juego (como el calambre de Eric Flor en el clásico, el golpe de Omar Cantón ante Atenas o simplemente un jugador cargado de faltas), lo aleja definitivamente de la posibilidad de triunfo. La Liga no perdona semejantes ventajas y ya lo puso en el último lugar.

Peñarol, por su parte, mantiene la irregularidad que mostró en el Súper 20. Parecía que su endeblez defensiva desaparecía en el 2018. Pero desde el clásico ante Quilmes que no baja de los 88 puntos en contra. Le anotan las figuras del rival pero también lo dañan los actores de reparto. Otra vez, la defensa es su talón de Aquiles.

Leo Gutiérrez pretendía un equipo que imponga condiciones desde su defensa y que disfrute de libertad ofensiva. Sin embargo, no ha podido incomodar a sus rivales y en ataque resuelve más por individualidad que de forma colectiva. Por características, Nicolás Gianella y Kyle Lamonte eligen penetrar y definir las jugadas. Pocas veces aprovechan esa facilidad de rompimiento para buscar el famoso pase extra.

Así como los dos equipos presentan problemas de juego, tampoco le escapan a las dificultades económicas. En Quilmes nadie puede asegurar que la ficha de Ricky Sánchez se vuelva a cubrir. Y en Peñarol tampoco hay billetera para traer una incorporación que cambie la ecuación. La actual temporada, en línea con la situación económica del país, se presenta adversa.

Ante este panorama sombrío, Peñarol aparece con mayor margen de recuperación. El argumento principal es que cuenta con plantel completo. A su vez, Leo Gutiérrez puede recurrir a juveniles que suelen dar una mano. Quilmes, mientras no cubra la ficha que le falta, la tendrá bien difícil contra cualquiera.