Tras las polémicas por el anuncio del proyecto, el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentan este lunes el proyecto de ley que contempla el cobro de un impuesto especial a la "renta inesperada" a las empresas que hayan conseguido ganancias extraordinarias por el alza de precios internacionales provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania, una medida que provocó reacciones del sector privado contra el Gobierno.

Los seis puntos fundamentales del proyecto

A quiénes afectará

Precisamente, para el Poder Ejecutivo serán consideradas como ganancias "extraordinarias" aquellas que no ocurrieron por un incremento de la inversión, sino por el aumento de precios internacionales disparados por la guerra en Europa. En esos casos se trataría de una alícuota sobre la renta extra obtenida.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, aclaró que se trata de una "fracción muy pequeña" de empresas. "La ganancia neta imponible real tiene que haber aumentado de forma significativa en 2022 en relación con 2021", dijo Guzmán cuando presentó la idea, hace unos dos meses.

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Deducción del impuesto por reinversión

El Gobierno también anticipó que habrá concesiones en el pago de este nuevo impuesto para las empresas que canalicen hacia la reinversión esa renta inesperada. Para esas compañías "el monto de la contribución será menor".

Desde el entorno de Martín Guzmán aseguraron que "se está dialogando de forma constructiva para conformar un proyecto de ley que esté bien fundado y que tenga solidez".

Recaudación y metas fiscales con el FMI

Ésta podría ser una oportunidad favorable para el Gobierno, ya que un ingreso no premeditado para el fisco significaría una ayuda para el cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El programa económico, sin contemplar estas ganancias extraordinarias, prevé un déficit primario de 2,5% del PBI para el 2022.

De hecho, las metas fiscales para el segundo, tercero y cuarto trimestre podrían sufrir modificaciones debido a la inflación total que se estima para este año, que superará ampliamente el 48% previsto en una primera instancia.

Algunas consultoras privadas señalan que con los niveles de gasto actuales el gobierno no podrá cumplir con la meta fiscal pactada con el Fondo, por lo que el cobro de este impuesto podría ser vital para el cumplimiento.

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Las críticas del sector empresarial

Esta iniciativa ya fue fuertemente cuestionada por algunas de las cámaras empresarias más importantes del país, como desde la UIA. La Unión Industrial Argentina criticó el impuesto a la renta inesperada. La Junta Directiva del organismo analizó "cómo afectará a la inversión un nuevo incremento en la presión tributaria sobre el sector formal de la economía y el impacto negativo que tendrá en la actividad y el empleo”.

La Asociación Empresaria Argentina también criticó la medida, señalando que "la Argentina debe volver a retomar la senda del desarrollo económico y social sostenible".

"Para ello resulta esencial generar las condiciones para que las pequeñas, medianas y grandes empresas puedan concretar inversiones que generen empleo y hagan crecer la producción y las exportaciones. La creación de nuevos impuestos -como el recientemente anunciado ‘impuesto a la renta inesperada’- va en la dirección opuesta a lo señalado", agregaron.

"En la Argentina ya están en vigencia 165 impuestos y la carga tributaria sobre el sector formal de la economía es muy elevada y ha crecido fuertemente en los últimos 20 años, superando holgadamente el promedio de la región”, argumentaron los miembros del sector empresarial privado.

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Medidas similares en otros países

Como justificación, el Gobierno se apoya en algunos antecedentes de otros países que han implementado medidas similares, como el Reino Unido, que anunció en mayo un "impuesto a las ganancias inesperadas de las productoras de petróleo y gas para aliviar en al menos 6.300 millones de dólares el golpe a las familias".

Desde el Gobierno británico señalaron que este nuevo tributo sobre las compañías energéticas sería "temporario" y "focalizado".

Italia también tomó un camino parecido, ya que el Gobierno de Mario Draghi anunció las empresas de energía tendrán que pagar antes de noviembre un impuesto único del 25% con el fin de amortiguar el golpe de los costos de la energía sobre las familias y otras empresas. El cobro de este impuesto ayudaría con la recaudación de unos 11.000 millones de euros.

Otro país europeo que ya contaba desde antes con un impuesto de este tipo es España, aunque aún se espera que se refuerce su recaudación por los beneficios extraordinarios de algunas empresas como producto del aumento de precios internacionales a causa de la guerra en Ucrania.

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La opinión del FMI

El organismo de crédito multilateral le dio el visto bueno a la creación de impuestos sobre el exceso de las ganancias de las empresas. "Esto ayudaría a recuperar parte de las transferencias a las empresas que no las necesitan", dijo el Fondo en el World Economic Outlook (WEO).

“En los casos en los que la fijación de objetivos es difícil y el espacio fiscal es limitado, los países pueden tener que considerar medidas de aumento de los ingresos para financiar diversas prioridades”, agregó el organismo.

También aclararon que “aumentar el cumplimiento de las obligaciones fiscales y otras reformas para modernizar de la fiscalidad de las empresas son posibles vías; podrían incluir aumentos temporales del impuesto de sociedades de la renta de las empresas para captar los beneficios excesivos relacionados con la pandemia”.

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