La muerte de Sheila Ayala, la nena de 10 años que estuvo cuatro días desaparecida en San Miguel, no para de sumar sordidez. La Policía tiene demorados, en calidad de "aprehendidos", a su tía paterna, Leonela Ayala y a su pareja, Fabián González. La mujer, que está embarazada, se habría quebrado ante los investigadores. "Tomamos alcohol y drogas y no sabemos qué pasó".

Si bien la presunta confesión no tiene consecuencias judiciales, sí las tiene para los investigadores: el caso quedó enfocado en una agresión intrafamiliar que podría tener connotaciones sexuales. Para eso se está esperando el resultado de la autopsia.

Leonela Ayala y su pareja viven en el departamento que, para los investigadores, pudo haber sido el lugar de cautiverio y asesinato de la nena. Allí se encontró un colchón lleno de moscas sobre el que había un muñeco de "Hello Kitty", bolsas similares a las que envolvían el cuerpo de Sheila y cintas.

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El interior de la casa de unos tíos de Sheila, donde podría haber estado cautiva la nena.
El interior de la casa de unos tíos de Sheila, donde podría haber estado cautiva la nena.

Ahora falta una serie de pericias para confirmar lo que sospechan los investigadores: que a la nena la mataron ahí, la envolvieron en bolsas y la arrojaron desde el balcón de ese segundo piso -unos seis metros de altura- para que cayera en el hueco entre dos muros donde apareció.

Esa doble pared suele ser utilizada por los vecinos para arrojar basura, ya que es lindera con una bailanta abandonada. Allí habría terminado Sheila: entre basura.

Ahora falta que la Justicia tome una determinación, la de convertir la "aprehensión" en arresto y proceder a indagar a los sospechosos. Los propios tíos de la nena.

Fuente: Clarín.

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