Miguel Ángel Lunghi, intendente de Tandil, irá una vez más por la reelección pero esta vez tendrá paso previo: superar la interna que, por primera vez, se le plantea en su candidatura. El que le plantea el desafío es el concejal Marcos Nicolini.

La gestión del jefe comunal nunca ha tenido riesgo de continuidad. Su experiencia, el equipo que la compaña y un buen sustento partidario, con notorio respaldo radical, le permitieron un nuevo período de gestión, esta vez bajo el paraguas de Cambiemos y de aquí en más en su nueva versión, Juntos por el Cambio.

Desde 2003 es invencible en las urnas a partir de un sólido liderazgo y resultados de gestión que los vecinos parecen reconocerle cada vez que los convocan a votar para renovar autoridades distritales.

Su rival llega a esta instancia con una lista de candidatos a concejales que completó con nombres conocidos entre la comunidad pero ajenos a la política cotidiana. Si bien será difícil que pueda doblegar al intendente, al menos buscará marcar presencia y que se visibilice un sector cercano que no acompaña la política oficial.

Hombres y mujeres extrapartidarios, de apellidos conocidos en el pago y con una actualidad en el sector productivo plausible. Si esa saludable brisa renovadora se transformará en votos para destronar el status quo lunghista –objetivo de máxima- o al menos imponer reglas de juego que ayuden instalar las caras de la obligada sucesión pensando en los próximos cuatro años y obtener la minoría –objetivo de mínima- se conocerá con el recuento de votos en las inéditas Primarias radicales-PRO.

Por el lavagnismo la candidata será Andrea Almenta, una empresaria y dirigente de Tandil. Y el justicialismo, ahora enrolado en el Frente con Todos, llevará como postulante a la intendencia a Rogelio Iparraguirre, actual concejal.

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