Pocos días después de haberse allanado y clausurado el emblemático prostíbulo “Madaho’s”, que funcionó durante décadas en Mar del Plata, una de las mujeres víctimas fue citada bajo engaño a un hotel del centro y allí fue amenazada por uno de los abogados, quien buscó que modifique el testimonio que ya había prestado en la causa para favorecer a los imputados, en particular a su entonces cliente prófugo, Mario Sasiain. De la maniobra participaron también otro letrado y la cuñada de uno de los dueños del lugar. El juez federal Santiago Inchausti los procesó por los delitos de encubrimiento y coacciones.

La resolución judicial, en sintonía con la investigación del fiscal Nicolás Czizik, dio cuenta del inicio de la pesquisa. Según reseñó el juez, la víctima decidió contar lo sucedido en aquella reunión a una trabajadora de la Dirección de la Mujer de la Municipalidad, quien lo notificó de inmediato al Poder Judicial. Bajo reserva de identidad, días después, la mujer dio detalles de lo sucedido.

La víctima declaró que la cuñada de Sasiain se había comunicado telefónicamente con ella para que concurriera de manera engañosa al hotel, para mantener un encuentro con un cliente, lo que da cuenta –como remarca la resolución- de que la situación de explotación continuaba bajo la órbita de los imputados. Al llegar, mantuvo un diálogo con el abogado y amigo íntimo de uno de los dueños del prostíbulo, quien le refirió diversas frases de tono amenazantes. Le preguntó sobre el día del allanamiento, qué había pasado esa noche, le dijo que estaba armando la defensa, que necesitaba que declare, le advirtió que él iba a leer cada una de las declaraciones; la consultó por “las otras chicas”, “si podía contar con nosotras”. El tercer procesado en esta causa es otro abogado de la ciudad de Buenos Aires, quien entonces ejercía la defensa de Sasiain en la causa, y que estaba también parando en ese hotel.

Reunidos los elementos de prueba, para Inchausti se confirmó en esta etapa instructoria la denuncia realizada por la víctima. “La verdadera intención y motivo de reunirse (en el hotel) era interrogarla sobre cuestiones relacionadas a la investigación, a los fines de lograr que modifique el testimonio ya brindado en el marco de ese expediente en favor, en principio del encartado Sasiain, y sin que se descarte igual beneficio para las demás personas allí imputadas”, señaló el juez.

De acuerdo surge del relato de la mujer, la intención también era contactarse con otras víctimas a iguales fines si ya habían declarado, o amedrentarlas en su caso para que atestiguaran a favor de los imputados.

Las personas implicadas en la maniobra –sobre quienes se trabaron embargos por 100 mil pesos y se les prohibió la salida del país sin autorización judicial previa- fueron procesadas por el delito de encubrimiento calificado, en razón de que el hecho precedente resulta ser un delito especialmente grave, como lo es la trata de personas con fines de explotación sexual, y por amenazas coactivas. Las acciones comprendidas en este delito, marca la resolución en base a la doctrina existente, “atentan contra el correcto funcionamiento de la administración de justicia”.

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