Mario Magrini, el artista y cirujano plástico que realizó la escultura que emplazó en Playa Chica, reveló detalles de la obra. “Fue una trasgresión artística que me pareció peligrosa pero atractiva”, dijo en conferencia de prensa y reveló que “representa el sentimiento de una familia que estaba pasando por un momento difícil”.

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“Una amiga arquitecta me dio una trasgresora idea irrumpir en el espacio público y ver cuál era la reacción de la gente. Lo pensé en chiquito, como una travesura de la noche”, relató.

La ubicación de la estatua, para el autor, “es un lugar privilegiado, un balcón del mar, donde uno se puede sentir solo frente al inmenso océano”.

Una vez que pensó en la locación, comenzó a restaurar una pieza que había realizado hace 25 años, sabía que era la indicada para la movida artística de la que hoy hablan todos. “Empecé a restaurarla para que tuviera el mismo color de las piedras, para que no molestara en el paisaje, sino que formara parte de él”, explicó Magrini.

La figura de mujer esta realizada en cemento con estructura de hierro y pintada con acrílico. Originalmente era de color terracota.

La instalé personalmente el 5 de febrero, la traslade desde casa, en mi auto. No puedo negar la taquicardia, pero también la emoción. La fijé con una mezcla de cemento y arena”, describió. Temió que fuera removida, robada y destruida.

Con el transcurrir de los días volvió al lugar para verla y escuchar las opiniones e hipótesis de la gente. “Vimos las diferentes interpretaciones, y eso es la verdadera experiencia”, sostuvo. “Las expresiones me llenaron el alma, jamás me hubiera esperado esa repercusión”, confesó.

La gran incógnita era quién es esa mujer con la mirada perdida al mar. “Forma parte de una etapa de mi vida, de una situación difícil para mí y para mi familia, que fue importante en su momento”, señaló Magrini. “No está inspirada en nada, ni en nadie. Es el cuerpo de una mujer pero representa el sentimiento de una familia”, agregó y aclaró que la estatua nunca tuvo nombre.

"La hice hace 25 años, a fines de enero de 1996. La escultura nos acompañó por mucho tiempo a mi familia y a mi. Era momento de soltarla para que sea de todos", afirmó.

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