El presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, Manuel Mosca, le solicitó al cuerpo legislativo que trate su pedido de licencia y su desafuero, luego de presentar en la fiscalía de Álvaro Garganta una denuncia por ser víctima de una extorsión. A través de su entorno político y de trabajo le anticiparon que una persona va a realizar una denuncia por acoso sexual en su contra.

Desde hace cinco meses Mosca recibe a través de diputados, empleados de la Legislatura y periodistas avisos sobre una posible denuncia por acoso en su contra. La información es propagada a través de personas conocidas del legislador y con el fin de que lleguen a él. Sin embargo, hasta el momento no hay una denuncia formal en la Justicia.

En las últimas semanas la información se transformó en amenazas. Le hicieron llegar a Mosca que pronto una persona haría la denuncia y que trataría de dañar su imagen pública. El hecho nunca se concretó pero fue la gota que rebalsó el vaso y la última amenaza que toleró el legislador.

El legislador de Cambiemos no duda de su accionar y por eso decidió presentarse a la Justicia para entregar las pruebas que había recolectado en el último tiempo y ponerse a disposición del fiscal. Así lo consignó el portal Infocielo, que fue el primero en dar a conocer la noticia.

El último año hubo dos denuncias por acoso sexual a legisladores. La primera fue al senador nacional de Cambiemos, el pampeano Juan Carlos Marino. La segunda fue la que tuvo como protagonista a Jorge Romero, senador bonaerense del kirchnerismo. Ninguno de los dos dejó su banca frente a las denuncias.

En esta oportunidad el accionar fue diferente. No hay una denuncia formal que lo acuse a Mosca por abuso sexual, pero hay amenazas de que esa denuncia se realizará. Frente a esa situación confusa, Mosca quiere dar un paso al costado y esperar que la causa avance en la Justicia y en la legislatura.

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