Por Roberto Garrone

El año 2020 de la pandemia del coronavirus que resintió muchos segmentos de la industria, el comercio y también el turismo, no tuvo mayores impactos en una industria pesquera que volvió a mostrar a Mar del Plata como el principal puerto pesquero de Argentina.

De acuerdo a cifras oficiales difundidas por la Subsecretaría de Pesca, en la estación marítima local se descargaron 404.187 toneladas de productos de origen marino entre peces, moluscos y mariscos. La cifra representa casi un 53% del total desembarcado en los puertos marítimos nacionales en que la flota pesquera argentina desembarcó 763.842 toneladas.

Las descargas pesqueras en Mar del Plata representaron un incremento 12% en relación al 2019 cuando se habían desembarcado 361 toneladas de productos de mar. En el panorama nacional ningún puerto marítimo se equiparó con el crecimiento que tuvo el puerto local.

Muy atrás figura Puerto Madryn, en Chubut, que recibió 118 mil toneladas entre enero y diciembre del año pasado. El tercer escalón del podio también quedó en la provincia patagónica. Rawson recibió 72 mil toneladas. Luego figuran Puerto Deseado y Ushuaia con 45 mil toneladas cada uno.

El calamar fue la estrella pesquera del año pasado y la especie que permitió mostrar estos niveles de descargas abundantes, especialmente en Mar del Plata. Del total de desembarques en el puerto local, 109 mil toneladas, más del 25%, fue de este molusco.

Para tener una dimensión de lo abundante que fue la temporada de calamar hay que decir que en el 2019 en Mar del Plata solo se habían descargado 34 mil toneladas. El año pasado fueron 3 veces más. Y las descargas generales de calamar no llegaron a duplicarse. 171 mil toneladas en el 2020 y 96 mil en el 2019. El resto se descargó en otros puertos, principalmente Deseado.

Fue clave que las mayores capturas del calamar provinieran del stock bonaerense norpatagónico, en la unidad de manejo al norte del 44°S, un área de pesca más próxima al puerto de Mar del Plata. Una sustancial diferencia en el servicio de estiba, más rápido y barato que en los puertos del sur, hizo que la flota se decidiera a entrar en Mar del Plata.

Igual el calamar no fue la principal especie que se descargó en la terminal marítima local. Con 202 mil toneladas, la merluza hubbsi aportó el 50% de los desembarques pesqueros. Y eso que los números generales mostraron una reducción de merluza por la sencilla razón que muchos barcos fresqueros la desestimaron por un par de semanas para pescar calamar, una especie que tiene mayor valor comercial en el muelle.

Ahora bien, que haya habido más desembarques implica que hubo más trabajo entre los obreros del pescado. No precisamente, o quizás sí, pero por otro elemento que no aparece en la estadística de desembarques.

El calamar mayormente se exporta entero o viene ya reprocesado cuando baja de los barcos poteros, esos que pescan de noche con potentes luces, y el mar parece una ciudad flotante, esos… Ese producto directamente se exporta y no pasa por las mesas de fileteros y envasadoras en los frigoríficos instalados al sur de Juan B Justo.

Pero este año hubo más langostino fresco para reprocesar en tierra. Mucho más de las 10 mil toneladas que se desembarcaron en Mar del Plata y que mucho provino de buques congeladores tangoneros que también, ya bajan la producción elaborada en alta mar y lista para exportar.

Ese langostino fresco llegó por camión desde la Patagonia. Mucho lo aportó la flota fresquera que durante la zafra en aguas nacionales opera desde el sur, principalmente Madryn y Camarones. Ese producto le dio empleo a más de mil obreros durante un par de meses y disimuló la falta de merluza fresca.

Porque otra vez volvió a ocurrir un fenómeno que se repite desde hace cinco años. La flota congeladora descargó el año pasado más merluza que la flota fresquera. Fueron 116 mil toneladas contra 110 mil.

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