Marruecos e Irán protagonizan un partido con poca prensa pero que promete buen fútbol ya que el conjunto africano llega con un invicto de 18 partidos y sin recibir goles en las eliminatorias. Los de Queiroz fueron los primeros clasificados al Mundial de Rusia. De todas formas, al cabo de los primeros 45 minutos no se sacaron diferencias.

Por otro lado, el partido está cargado de un fuerte contenido político. El Gobierno de Marruecosanunció el 1 de mayo de este año la ruptura de relaciones diplomáticas con Irán, al que acusa de armar, financiar y formar al Frente Polisario a través del movimiento chií libanés Hizbulá.

El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, aseguró a los medios que la ruptura fue comunicada esa misma mañana por él mismo a su homólogo en Teherán, e inmediatamente conminó al encargado de negocios iraní en Rabat a que abandone el territorio marroquí a la mayor brevedad.

Posteriormente, Irán también ha roto sus relaciones diplomáticas con Marruecos. De esta manera, el Mundial de Rusia enfrenta sobre el terreno de juego a dos países que no mantienen relaciones diplomáticas entre ellos.

Más que un partido de fútbol...

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