"Nosotras arrancamos juntas", le dijo la periodista Cristina Pérez al ex marido de Débora Pérez Volpin, Marcelo Funes, antes de quebrarse. Marcelo Bonelli lloraba sin parar en el interior de la Legislatura. Lo mismo que decenas de periodistas que se abrazaban intentando darse consuelo. Enrique Sacco, actual pareja de Débora, recibía un abrazo tras otro. Mucha gente común, que solo la conocía de la tele hacía cola en la calle. Todos buscaban darse fuerza y tratar de encontrar una explicación para una muerte inesperada y absurda. Sobre el féretro un cartel que lograba resumir todo: "Te amamos. Toda tu familia".

A las 13, Pérez Volpin será enterrada al lado de su padre, Aurelio Pérez Flores, fallecido el año pasado.

Entre los cronistas que estaban cubriendo la noticia, se hizo lugar el público de la periodista. Muchos de ellos no fueron con las manos vacías, sino que dejaron sus ramos de flores, como muestra de agradecimiento a los años que ella les había dedicado desde la pantalla chica.

Con caras tristes y anteojos oscuros, algunas personas aprovecharon un rato libre en su trabajo para acercarse al edificio de la calle Perú, mientras que otros fueron directamente desde sus casas.

"Arriba remolones", era la frase con la que cada mañana, durante más de diez años, Débora despertaba a sus espectadores, como si fuera una madre saludando a sus hijos y dando energía para comenzar el día.

Arturo Vaccaro, estuvo en la Legislatura, porque para él ella era más que una periodista que daba las noticias en televisión: "Yo fui su profesor de física en el Nacional Buenos Aires, al ser que era una mujer que estaba en tele, no era muy difícil seguirla", contó a Teleshow y siguió: "Era una chica muy estudiosa".

"Vine porque la quería, me acompañaba, porque me sentía contenida por ella a través de la tele. Una persona excepcional, buena gente, nunca la traté, pero hoy quise venir porque el corazón me lo ordenó", dijo Roxana, que viajó desde Lanús al Microcentro especialmente y destacó que una de las cosas que hacía diferente a Débora, era que "era como uno".

Algo similar fue lo que la motivó a Marta: "Vine porque era una persona excelente, transparente, porque se involucró en la política para ayudar a los demás, cosa que me parece importante. No la voté, pero hay que apoyar en un momento tan triste a la gente que se compromete y trata de cambiar las cosas".

En un principio, cuando desde el Gobierno de la Ciudad ofrecieron el lugar para la despedida, la familia se había negado porque quería hacer algo más íntimo, pero luego cambió de opinión, dadas las muestras de cariño de los colegas y del público, afecto que se hizo sentir desde que se conoció la fatal noticia.

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