La Justicia de San Isidro condenó a prisión perpetua a un hombre por el femicidio de su ex pareja Natalia Conil, cometido en 2016 dentro de una vivienda de Pilar, cuando el agresor le disparó a la víctima con un rifle en un ojo.

La mujer se había separado del ahora condenado por situaciones previas de violencia machista e incluso lo había denunciado en varias oportunidades.

El responsable del hecho fue identificado como Alberto Galán, que asesinó a Natalia disparándole con una escopeta de aire comprimido. La víctima tenía 35 años y una hija de 5. Luego de cinco días de debate, el viernes se conoció que fue condenado Galán como autor del crimen de su ex pareja, Natalia Conil, hecho ocurrido en el barrio Peruzzotti en 2016.

En un tribunal del Departamento Judicial de San Isidro, los magistrados lo encontraron culpable de haber asesinado a la mujer, al dispararle en un ojo con una escopeta de aire comprimido.

La última jornada fue agotadora y terminó cerca de las 23, pero la familia de la víctima obtuvo el consuelo que había ido a buscar. “Nos trae un poco más de paz, nada se revierte, pero por lo menos tenemos la tranquilidad de que se hizo justicia”, expresó Vanesa Conil, hermana de la víctima, en declaraciones al portal Diario de Pilar.

El hecho ocurrió el 14 de diciembre de 2016, en una vivienda ubicada en la calle Cañonera Tortuga al 1800. Allí, cerca de las 20, los vecinos llamaron al 911 al advertir los gritos de la mujer atacada. Finalmente, un vecino y su esposa llevaron a la víctima en auto al Hospital Sanguinetti, con una grave herida en el rostro.

Rápidamente se logró identificar al atacante como Alberto Horacio Galán, de 35 años, ex pareja de Conil y que vivía en el mismo terreno, pero en una vivienda ubicada en la parte posterior.

Al llegar los uniformados a la casa, sorprendieron al sujeto cuando tenía preparado un bolso con prendas de vestir y listo para darse a la fuga.

En su momento, Galán manifestó que se encontraba en compañía de su ex pareja y que mientras ‘limpiaba” un rifle de aire comprimido, éste se disparó accidentalmente hiriendo a la mujer.

Su coartada no prosperó, conociéndose además que Conil ya lo había denunciado casi una decena de veces por diversas situaciones de violencia de género.

Galán no declaró en ningún momento del juicio. “En su momento había dicho que fue un accidente, aunque después se contradijo alegando que el arma se le había caído. Eso fue apenas ocurrió el hecho, luego ya no volvió a declarar”, recordó Vanesa.

Asimismo, la mujer reconoció que llegar a una condena “era muy difícil, había que probar que la quiso matar y se pudo”.

La hija de Conil, de apenas 5 años, estaba en la casa pero en otra habitación, por eso no hubo testigos directos de lo ocurrido.

“Las fiscales Carolina Carballido y Laura Zyseskind pudieron comprobar el femicidio”, expresó la hermana.

Junto a la doctora Silveyra, abogada de la familia, trabajaron para llegar a comprobar que Natalia era víctima de violencia en varios aspectos: físico, verbal, psicológico y económico. También sufrió amenazas de muerte. “Hicieron un trabajo excelente, era muy difícil pero se logró. El abogado Francisco Oneto no pudo comprobar el ‘accidente’, como el imputado en su momento manifestó”, dijo la familiar.

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