Susan Soto aún no puede salir del infierno. Se cansó de denunciar que su ex pareja la golpeaba, que la apuñaló y hasta le pegó un tiro en la rodilla. Pero a dos años de haberse separado, no vive tranquila. Según le dijo a Telediario, el denunciado viola la restricción y es una amenaza permanente. “Si él pudo pegarme adelante de mis hijos, es capaz de cualquier cosa. El está trabajando a 10 cuadras de mi casa”, remarcó entre lágrimas.

“Tengo un tiro en la rodilla, puñaladas, costillas fisuradas y quemaduras”, explicó Susan, al momento de describir la violencia a la que fue sometida. “Viví 9 años con él, hace dos años que estoy separada y que me animé a decir basta. Yo dije ‘basta’ y ahí empezó mi calvario”, destacó.

Sobre el día a día con su ex pareja, Susan señaló que “me amenazaba, cuando estaba drogado. Eran amenazas, golpes, la típica de ‘si vos decís algo yo te mato’. Yo además de tener dos hijos con él, yo tengo más hijos que no son de él y que vieron todos los casos de violencia contra mí. Me pateaba en el suelo o me golpeaba. Me decía que me iba a matar”. “Yo tenía miedo de hacer la denuncia. En el hospital yo siempre decía que me había caído, que me había tropezado. Siempre buscaba una excusa. Hasta que dije ‘basta’”, agregó.

Asimismo, hubo una situación que marcó un quiebre en la relación. “Cuando vi que golpeó y me roció con nafta en el patio de mi casa delante de mis hijos, dije ‘basta’. Hice la denuncia, pero hasta ahora la Justicia no ha hecho nada”, indicó.

“EL BOTÓN ANTIPÁNICO SIRVE, PERO CUANDO VE A LA POLICÍA, SE VA”

Susan tiene el botón antipánico. Y pese a que reconoce su utilidad, no deja de sentirse amenazada, ante la actitud de su ex pareja, quien no cumple la restricción. “Me dieron el botón antipánico hace un año, pero ya son como 11 o 12 denuncias, porque él no cumple la restricción pese a que hay una ley que dice que, si no la cumple, va a ir preso. Pero no la Justicia no ha hecho nada por protegerme. El botón sirve, pero cuando él ve a la policía, se va. Y la policía lo que dice es que si él no me está pegando afuera de mi casa, no pueden hacer nada. Porque la restricción es a 300 metros”, contó.

Por último, Susan relató que “he ido a la fiscalía pero no me han dado respuestas, muchas veces me desestiman las causas”. “He hecho de todo y no me escuchan. Mi último recurso es éste, ir a los medios, y no parar hasta que lo detengan. Una persona así no puede estar libre. El está libre y yo estoy encerrada. ¿Cómo es posible? ¿De qué lado está la justicia?”, cerró.

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