Messiapareció cuando más se lo necesitaba. En la circunstancia más adversa de los últimos tiempos, su talento sacó a la Selección Argentina a flote en Ecuador. En las condiciones en las que se encontraba el equipo, sólo un jugador de esa jerarquía puede resolver con tanta soltura como lo hizo el astro del Barcelona. Ahora, superada la tensión, el entrenador Jorge Sampaoli tendrá la difícil misión de encontrar una estructura para explotar al “10” en el Mundial.

Hay clasificación, pero no hay equipo. La Selección cuenta con pocas certezas en su once inicial: Además de Messi, Romero es una fija en el arco, Otamendi dio garantías en la zaga, Biglia parece “intocable” para el entrenador y Di María, aún con altibajos, siempre es titular. El resto de la alineación, más allá la buena respuesta de Marcos Acuña (en un puesto que no es el suyo), está por verse. Nadie puede animarse a aventurar quién será el “9” de la Selección en el Mundial. Tampoco hay certezas en el “8” y ni siquiera Mascherano está consolidado como titular.

El entrenador tendrá poco menos de 8 meses para darle una identidad al equipo. Aunque seguirá con el problema del escaso tiempo para entrenar. En ese contexto, Sampaoli tendrá que definir qué nombres llevarán a cabo su idea. Y darles rodaje en los amistosos que habrá antes del Mundial.

Presión en campo rival, salida limpia, tenencia de pelota, amplitud ofensiva, y agresividad son conceptos que forman parte del libreto de Sampaoli. Así lo hizo en la Universidad de Chile, en la Selección chilena y en Sevilla. En la Selección Argentina, lo logró apenas por momentos. Algo lógico, ante la falta de trabajo y las urgencias. El primer tiempo ante Venezuela, algún tramo contra Perú y el primer tiempo del amistoso ante Brasil pueden ser muestras gratis de lo que se pretende. El estilo coincide con el hábitat en el que Messi se siente más cómodo.

Ya sin la presión de las últimas cuatro fechas de las eliminatorias, se espera una respuesta más serena de Sampaoli. El entrenador deberá definir al menos una base de los que irán a Rusia para decidir la táctica y la estrategia. Luego, lo más importante: entrenar e incorporar cómo se desarrolla todo ese bagaje. La lección deberá aprenderse: Messi está, pero necesita un equipo.

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