El obispo Gabriel Mestre encabezó la misa central de la Fiesta de San Cayetano que se realizó esta tarde en la iglesia ubicada en Moreno 6776. Cientos de fieles se acercaron para pedir y agradecer por la paz, el pan y el trabajo. Muchos de los que asistieron a la celebración debieron seguirla fuera del templo debido a la cantidad de gente que concurrió durante la tarde para escuchar las palabras del obispo.

Al principio de la homilía, Mestre consideró que los textos de la Palabra de Dios que se compartieron en el día de la fiesta de San Cayetano “son más que elocuentes”. “Partiendo el Evangelio que nos invita a tener hambre y sed de justicia y trabajar por la paz, siguiendo por la primera lectura que nos propone tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús, tenemos allí todo un programa de vida que nos habla de los valores más importantes para cada persona, para nuestras familias y para la Patria toda.”

“Las tradicionales palabras de paz, pan y trabajo, también las renovadas palabras del Papa Francisco tierra, techo y trabajo nos dan el horizonte humano y religioso donde circunscribir la fiesta de San Cayetano. ¡Celebramos juntos la fiesta del Santo de la paz, el pan y el trabajo!”, exclamó.

Al mismo tiempo mencionó que una importante cantidad de peregrinos pasó por el templo ubicado en Moreno al 6700. “Damos gracias por los beneficios que Dios a través de San Cayetano nos ha concedido y nos concede: la vida de familia, el perdón, los amigos, el trabajo, el pan en la mesa de cada día, el don de la recuperación de la salud y tantas otras cosas buenas que queremos mirar y valorar”, señaló.

“Con esperanza, también junto a los peregrinos, queremos pedir a Dios por intercesión de San Cayetano que conceda un corazón sensible y servicial a quienes nos gobiernan hoy y en el futuro. Para que las políticas en nuestra Patria estén orientadas siempre al bien común de todos los argentinos privilegiando particularmente a los pobres, enfermos y sufrientes”, expresó Mestre.

Y agregó: “Pedimos un corazón sensible y políticamente efectivo a nuestros gobernantes, para que en la Patria Bendita del Pan no haya excluidos ni marginados; para que la indigencia no sea parte del paisaje cotidiano de muchos sectores de nuestra ciudad; para que la desocupación y la inflación dejen de ser un flagelo permanente; para que la educación verdaderamente inclusiva y formadora de la persona sea una realidad y no solo un discurso en la vida de cada niño, joven y adulto”.

Necesitamos que haya trabajo digno y bien remunerado para llevar el pan a la mesa de cada familia de nuestra Patria. Con San Cayetano pedimos a Dios: ¡Paz, pan y trabajo!”, subrayó el obispo de la diócesis local.

“Con compromiso queremos pedir a Dios, por intercesión de San Cayetano, que podamos superar las distintas grietas que nos dividen en los diferentes ambientes de nuestra vida: familia, trabajo, comunidad, vida pública… Queremos crecer en este aspecto y tener pequeños y grandes gestos de unidad, respeto y amor. Nos comprometemos, como nos pide el querido Papa Francisco, a cultivar el diálogo, la amistad social y la cultura del encuentro para lograr la tan ansiada reconciliación nacional. Por eso con San Cayetano decimos: ¡Unidad, respeto y amor!”, remarcó.

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