Hace menos de dos años ni los más osados se animaban a vaticinar que el diputado nacional Guillermo Montenegro podía ser intendente de General Pueyrredon. Este domingo, el candidato de Juntos por el Cambio dio lo sorpresa y cosechó más del 40% de los votos para transformarse a partir del 10 de diciembre en el nuevo jefe comunal del partido más importante de la Costa Atlántica.

Con una campaña centrada en la polarización y apoyado en la buena imagen que tiene la gobernadora María Eugenia Vidal en el electorado local, Montenegro logró cerca de 161 mil votos, más de 10 mil frente a su principal competidora, Fernanda Raverta del Frente de Todos.

Detrás del trabajo del ex embajador argentino en Uruguay hay un hombre: Alejandro "el ruso" Rabinovich. Al momento de celebrar su triunfo, Montenegro evitó dar nombres propios, salvo el de dos personas: su mujer Eugenia y su amigo Rabinovich.

"El ruso" trabajó en más de una decena de campañas y hace dos años dejó el puesto que tenía en el Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para instalarse en Mar del Plata y lograr que Montenegro llegue a la intendencia.

"El principal logro que tuvimos fue que Guillermo demostró durante la campaña lo que es él", dijo a Ahora Mar del Plata. Según Rabinovich, "trabajar con Guillermo para cualquier jefe de campaña es lo mejor que te puede pasar en la vida porque es un tipo absolutamente ordenado y laburador".

De todas formas, reconoció que "es difícil seguirle el ritmo porque se levanta a las 6 de la mañana y se va a dormir a las 23.30".

"Sus jornadas de trabajo son de 18 horas. Hacer una campaña con una persona que es ordenada y trabaja lo hace más sencillo. Largamos en dos años a una persona que no estaba en el imaginario colectivo para ser intendente", señaló.

- ¿Cuál es tu relación con Montenegro y cuáles son los pasos a seguir?

- Tengo una relación de mucha confianza y amistad con él. Siempre va a poder contar conmigo. Acá el intendente es Guillermo, él va a tener que determinar quiénes van a ser sus secretarios y asesores. Yo estoy a disposición del intendente en el lugar que me toque y el que crea que pueda estar. Por suerte, él valoró el trabajo que yo hice en las campañas y tiene un respeto importante por el laburo que hago.

- ¿Cómo calificás la campaña que te tocó llevar adelante?

- Fue una campaña intensa y respetuosa. Estuve trabajando en 27 campañas y esta fue de las más respetuosas. No hubo golpes bajos. Los debates fueron ordenados y tranquilos. Tuvimos la famosa fake news después de las PASO y la principal competidora, Fernanda Raverta, fue la primera en desmentir los hechos. Ella es un cuadro político brillante. Por eso no hubo agresión.

- Se notó una campaña ordenada donde se preponderó la imagen de Montenegro con la gobernadora Vidal. ¿En algún momento pensaron despegarse de la imagen de la gobernadora o la del presidente de la Nación?

- Nosotros mantuvimos la campaña, teníamos planificados desde mayo a octubre la metodología a seguir. Se mantuvieron las fotografías con María Eugenia en la vía pública y las redes sociales. Nunca salimos de esa calendarización. Nosotros mantuvimos el discurso y eso trajo como resultado que en Mar del Plata ganó Mauricio, ganó Vidal y ganó Guillermo. Teníamos estudiado que si manteníamos un discurso unificado y homogéneo se iba a poder consolidar el triple triunfo.

- Hace dos años, ¿te imaginabas este desenlace?

- Cuando Guillermo me propuso esto me pareció fascinante. Yo tenía un cargo por dos años más en la ciudad de Buenos Aires (Administrador del Poder Judicial de CABA) y renuncié para venirme acá. Varios me dijeron que estaba completamente loco para renunciar a un mandato con dos años más. La propuesta me gustó y me vine para acá, me pareció que estaba bien y era un desafío. Conociendo a Guillermo estaba convencido de que iba a ser intendente. Muchos se me reían y me decían que no podía ser. Yo lo vi desde el día cero, había muchas posibilidad de lograrlo.

Rabinovich, que ya adelantó que se quedará en Mar del Plata, se autodefine como un obsesivo: "Tengo algunos toc's. La gente del equipo suele decir que es difícil trabajar conmigo porque suelo estar las 24 horas pensando en el trabajo y te puedo llamar a las 3 o 5 de la mañana".

Para finalizar, destacó que su vida "pasa por Mar del Plata" y volvió a remarcar que ocupará el lugar que Montenegro quiera dentro de su equipo de trabajo.

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