El padre de Natalia Vargas, la médica tucumana de 28 años que murió el pasado viernes tras caer de un vuelo de parapente, reveló que se reunió con el instructor, quien le admitió que “no le colocó las perneras”, un dispositivo de seguridad que sujeta las piernas del pasajero.

“Ayer tomé valor y fui a reunirme con Ariel Salazar, el instructor. Le pedí, como padre, que reconociera el accidente y se retractara de las barbaridades que dijo en un primer momento, porque le está haciendo mucho daño a mi familia”, le señaló Juan José Vargas a la agencia de noticias Télam.

Vargas hizo referencia así a las versiones que trascendieron de que la joven había sufrido un "ataque de pánico durante el vuelo, por lo que presionó un dispositivo que provocó el desprendimiento de su equipo".

El hombre le contó al diario La Gaceta que el encuentro con Salazar se produjo en una estación de servicio de la zona sur de la ciudad y fue en términos calmados. Vargas reconoció que el piloto le pidió disculpas y se encuentra muy afectado por el hecho.

“El cómo padre tendría que tener la valentía de hacerse cargo. Le dije que lo considero una víctima del sistema de Loma Bola. Sí tuvo su cuota de negligencia. Pero que salga y se retracte de las versiones del accidente, que es lo que más daño le está haciendo a mi familia”, señaló.

Natalia era oriunda de la ciudad de Concepción y vivía hace tres años en Alemania, donde realizaba una residencia médica. Había viajado a la provincia para pasar las fiestas con su familia.

El pasado viernes, cerca de las 16, la joven y un grupo de amigos decidieron volar en parapente en el cerro San Javier. Minutos después de haber iniciado el vuelo, la médica cayó desde unos 120 metros de altura.

Meryem Seda Ercanoglu, quien compartía lugar de trabajo y amistad con la joven, contó que la idea del vuelo fue de Natalia Vargas “como un regalo de Navidad”. “Quiso sorprenderme y eso hizo”, le señaló a un medio local poco antes de viajar a Buenos Aires y de allí partir hacia Alemania.

Ercanoglu detalló cómo conoció a Natalia: “Trabajamos en el mismo edificio, trabajábamos en el mismo laboratorio. De esta manera nos conocimos y nos hicimos amigas”.

La joven alemana relató que voló poco después de ella y “tengo una clara imagen de que vi sus piernas. Nunca se sentó”. Al retirarse destacó que “siente mucho dolor” y que quiere justicia por su amiga.

La chica llegó hasta la estación aérea acompañada por los padres de su amiga Juan José Vargas y María Emilia Avila Bardera.

El padre de Natalia previamente se había acercado hasta la zona desde donde despegó su hija el pasado viernes en la serranía de San Javier donde mantuvo una tensa discusión con el manager de Loma Bola Parapente, Sergio Bujazha.

El hombre criticó las medidas de seguridad en los vuelos mientras que el manager respondió que la zona es apta para la actividad y que allí se realizan torneos internacionales. El cruce tuvo corta duración mientras algunos allegados a Vargas llevaban carteles que decían “Justicia para Nati”.

Fuente: Clarín.

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