Marcos trabajaba en la estación de servicio de Juan B. Justo y Polonia. Sus compañeros lo describieron como “un trabajador que toda su vida pagó impuestos, crió a sus hijos trabajando y no le hacía daño a nadie”.

Tuvo que morir tirado en la calle con un tiro en la nuca después de haber trabajado toda su vida, cangándose de frío, peleando para llegar a fin de mes; pagando, siempre pagando. Lo único que quería era pasar sus últimos días en la playa, que era su sueño y siempre me lo contaba mientras pasábamos las noches en la playa de la estación de servicio”, recordó Facundo Chappet, uno de los playeros, en su cuenta de Facebook.

Hace un tiempo, Marcos había estado internado en una clínica y continuaba de licencia. Además de un apasionado por las motos, disfrutaba practicar surf. Al enterarse de la triste noticia, muchos de los clientes que cargaban nafta en la estación de servicio y charlaban con él expresaron su dolor. “No lo puedo creer, siempre atendía muy bien y nos quedábamos charlando”, escribió uno de los automovilistas en la foto publicada por Chappet.

Los mensajes con condolencias y pedidos de Justicia se replican en la red social. “Los únicos que terminan sufriendo son el pobre hombre, sus familiares y la gente que lo apreciaba. Mañana todo pasa y todo se olvida, y los pobres laburantes como Tomás no importan. ¡Es la triste realidad que tenemos!”, agregó.

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