Un hombre de 38 años que padecía hiperobesidad murió en las últimas horas y su familia denunció el “humillante y denigrante trato” que recibió el cuerpo tras el fallecimiento.

El tandilense Pablo Quiroga falleció en el Hospital Municipal Ramón Santamarina por un paro cardíaco, provocado por una infección que tenía en la pierna y que se le había extendido porque “nunca la descubrieron ya que no le hicieron los análisis correspondientes”, dijeron sus familiares en diálogo con el Eco de Tandil. Y denunciaron que las autoridades trasladaron el cuerpo del hombre en la caja de un camión y, una vez en el cementerio, ellos mismos tuvieron que ayudar a agrandar el pozo, que no contaba con las medidas necesarias para el servicio. "Lo enterraron cubierto por una sábana, sin cajón.Es indignante que Tandil no esté preparada para esto”, afirmaron.

Quiroga tenía varios moretones ocasionados por los traslados. “En Tandil no hay vehículos para que personas como él se puedan manejar, porque cada vez que le pasaba algo, tenían que ir los Bomberos y la Policía para poder levantarlo”, indicaron.

Tras el fallecimiento del hombre, su cuerpo fue trasladado al Cementerio Municipal “en la caja de un camión sobre unos palets, una colchoneta y tapado con una sábana”.

Al arribar al predio ubicado en la avenida Fleming, se encontraron con que nadie había especificado a los trabajadores del cementerio las medidas con las que debía contar la fosa. Pablo pesaba más de 300 kilos y en el momento del entierro tuvieron que agrandar el pozo. “Así como estaba, arriba de las tarimas, de una colchoneta y tapado con una sábana, lo enterraron. Así, sin cajón, sin nada. Porque no vienen cajones para personas como él”, se quejaron los familiares.

El “colmo de la indignación” llegó cuando una enfermera comenzó a solicitar la colchoneta sobre la que lo habían enterrado y se trenzó en una discusión con los familiares. “Nos decía que se la tenía que llevar porque el Municipio se la pedía. Insistía que la debía llevar, pero ¿cómo vas a levantar a un hombre muerto de 300 kilos para llevarte una mísera colchoneta?”, explicó uno de los parientes.

Además, dijo que ningún funcionario municipal se acercó a ellos para ayudarlos.“Los familiares y amigos de Pablo estamos intentando que esto se haga ver para que no le suceda a otra persona. Porque no tiene que ser así. Se supone que Tandil, la Argentina, tendría que estar preparada para cosas así”, concluyó.

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