Lic. Liliana Touceda

Los museos llevan en su ADN la presencialidad, la socialización, son los lugares donde los objetos se exhiben y donde los públicos entran en relación con ellos y con quienes los interpretan, los difunden y los contextualizan.

La pandemia nos alcanza a todes y los museos no son la excepción. Así como se han suspendido los espectáculos con público que suponen una reunión más o menos numerosa de personas, los museos han permanecido cerrados y serán los últimos en reabrirse.

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Sin embargo. ¿los museos han permanecido cerrados, en realidad?.

Claro que sí, pero solo físicamente. Al decir de ICOM ( Concejo Internacional de Museos), organismo internacional que rige la vida de los museos en todo el mundo, "los museos han estado más abiertos que nunca".

¿Y por qué ICOM ha dicho esto?, pues porque los museos, desde los más grandes y prestigiosos hasta los más pequeños y desconocidos han estado presentes y "abiertos" en la virtualidad. Ellos han hecho visibles sus exposiciones, colecciones, guías, videos, proyectos, capacitaciones, talleres e incluso su personal ha estado trabajando desde los ordenadores en sus propios hogares.

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"Los museos en pandemia han estado y están más abiertos que nunca" es nuestra afirmación también.

La web ha entrado a los museos por nosotres y con nosotres, ha socializado sus contenidos y nos ha introducido en museos a los cuales quizá nunca hubiéramos visitado en nuestra vida, tanto por cercanos como por muy lejanos .

La virtualidad ha llegado al museo para quedarse: ¡bienvenida sea!.

Muches de nosotres, trabajadores o profesionales de museos, hemos tenido la oportunidad de conocer lo que nuestros colegas hacen en sus instituciones de pertenencia. También lo hemos podido compartir, nos hemos capacitado en los tiempos y las condiciones que hace tiempo atrás no teníamos.

Tanto en jornadas de un día o de varios días continuados, pudimos participar de cursos dictados desde cientos a miles de kilómetros, y al día siguiente, presenciar un seminario ofrecido en nuestra misma ciudad de residencia, sin ponernos en riesgo de contagio del virus que pareciera alejarnos, que nos priva de la presencialidad; solamente conectándonos a la web a través de un “click”.

Nuestros públicos han ingresado a las páginas de museos, con la finalidad de conocerlos, recorrerlos y enterarse de sus novedades. A diferencia de lo que a menudo ocurría en el pasado, tiempo en el que ingresaban ocasionalmente para consultar: ubicación, días de apertura, horarios, contacto, actividades y otros “datos útiles”.Sin detenerse en visitar los contenidos ofrecidos en esas páginas, los cuales han pasado a convertirse en la mejor opción de visita, en tiempos de COVID-19.

Sin considerar esta herramienta como la panacea, para el preciso momento de distanciamiento social resulta la mejor opción para conectarnos, para socializar, en nuestro caso, para conectar al museo y su hacer con su querido público.

Como al principio he aseverado: "el museo es presencia", contacto con el objeto, emoción ante aquel testigo de sucesos del pasado, que hoy encuentro en este espacio que lo conserva, lo re-contextualiza y lo socializa. ¿Qué sería de los museos sin la democratización de sus contenidos?.

Y esto, la presencialidad, es lo que esperamos retorne, protocolos específicos mediantes, para también volver a visitar los museos físicos, volver a la escucha del guía o intérprete del patrimonio, a la emoción y el goce de esas colecciones in situ, al intercambio de pareceres luego del recorrido de estas instituciones, que resguardan y comunican sus patrimonios culturales históricos.

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