El caso Carrefour está generando un temor real en el Gobierno, la posibilidad de que otras grandes empresas imiten la modalidad de presentación del Procedimiento Preventivo de Crisis para ajustar su estructura en tiempos de dificultad económica y baja en el consumo, con el menor costo posible.

Mientras que avanza la negociación entre el gremio de comercio y Carrefour, desde el Gobierno intentan dejar claro que este es claramente un caso excepcional y no un precedente para los que vienen.

Lo cierto es que son varias las empresas que hoy afrontan dificultades. Desde la cerealera Cargill, que viene de paralizar la operatoria durante cinco días en dos de sus plantas por un conflicto gremial -después de despedir a 22 operarios-, pasando por la firma Alijor que pisa fuerte en las góndolas con su marca de pastas frescas y tapas para empanadas La Salteña, que está envuelta en rumores de cierre y despidos, hasta la cordobesa Material Ferroviario (Matefer), que ayer su planta fue tomada por sus empleados después en reclamo a la falta de pago de indemnizaciones acordadas.

Por supuesto que éstas no son las únicas firmas que están arrastrando conflictos gremiales y económicos. Desde el año pasado la compañía fabricante de maquinaria agrícola Metalfor trata de salir a flote, pero no lo consigue. En el medio intervino el Gobierno provincial y la resolución del conflicto parece estar más cerca.

En la vereda contraria la procesadora de pollos Cresta Roja viene de un salvataje trunco y ahora pasaría a manos de líder en el negocio, Granja Tres Arroyos, pero todavía quedan muchas dudas y temor por parte de los empleados.

Hay un antecedente clave en esta cuestión: el frigorífico Quickfood presentó ante el Ministerio de Trabajo un Procedimiento preventivo de crisis en enero pasado y recién por estos días, después de un sinfín de especulaciones, negociaciones y rumores, el acuerdo con los trabajadores estaría más cerca.

En aquel momento, el Ministerio comandado por Jorge Triaca no avaló el plan presentado por la firma -que está en manos de la grupo brasileño BRF- ya que buscaba ejecutar un fuerte recorte en las indemnizaciones.

Así es que al frigorífico no le quedó otra que continuar negociando con el sindicato y ahora ofrece retiros voluntarios más convenientes a sus operarios.

Su intención es eliminar todo un turno de trabajo de su planta ubicada en la localidad de Baradero dedicada a la producción de salchichas. En total serían más de 120 los operarios afectados por la medida. Así es que este es el ejemplo que el Gobierno tomaría como base para las que siguen.

Fuente: Ámbito

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