Un dirigente de la comunidad de exiliados nicaragüenses en Costa Rica, Joao Maldonado, fue atacado a tiros el pasado sábado y fuentes cercanas anunciaron el domingo que su situación de salud es crítica.

Maldonado formaba parte de los preparativos de una marcha en San José, la capital costarricense, contra el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. Dos hombres le dispararon desde una moto al vehículo en el que se dirigía a la localidad de Escazú, según informó la Policía local.

El activista había recibido "al menos" tres disparos, dijo y añadió que se desconocían las causas del ataque contra el también excampeón centroamericano de judo y que hasta abril de 2018 había trabajado con Ortega, al que renunció para sumarse a las protestas en su contra.

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Yefer Bravo, el secretario de la llamada Unidad de Exiliados Nicaragüense en Costa Rica (UEN), atribuyó el ataque a sicarios contratados por Daniel Ortega, que busca su cuarto mandato consecutivo en Nicaragua.

Desde las masivas protestas de 2018 en el país centroamericano más de 80.000 nicaragüenses han solicitado refugio en Costa Rica,y en los últimos tres meses las solicitudes se han elevado por el endurecimiento de la represión oficialista contra activistas y políticos opositores.

En los últimos tres meses, Daniel Ortega ha detenido a 35 líderes de la oposición -entre ellos siete precandidatos presidenciales-, ha suspendido a un partido rival y ha retenido papel para periódicos, entre otras tácticas que funcionarios de la ONU, Estados Unidos y Europa han calificado como abuso de poder para reprimir la libertad de expresión y las elecciones libres.

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