El salto que pegó la cotización del dólar en las últimas semanas empezó a reflejarse en las nuevas listas de precios que reciben los supermercados. Como anticiparon los empresarios, en los últimos diez días están recibiendo listas de sus proveedores con aumentos que, reconocen, terminarán trasladando a los precios de venta al público.

Las subas en las listas de precios que comenzaron a llegar la semana pasada y que se multiplicaron en las últimas 48 horas incluyen, en promedio, subas del 5%, aunque en algunas líneas de productos muy puntuales los incrementos llegan al 15%.

"Las marcas líderes, que son siempre las primeras en reaccionar, están mandando las nuevas listas de precios con subas en promedio del 5 o 6%", reconocieron en una cadena de supermercados. "Prácticamente todos los proveedores aumentaron en los últimos 30 días", se sinceró el número uno de otra cadena de las más grandes.

Aceites y artículos de limpieza, en ambos casos con un incremento promedio del 8%, lideran los aumentos, según denuncian los supermercados, mientras que en lácteos las subas fueron un poco menores.

"El dólar puede ser la excusa, pero se sabe que muchas veces cuando las empresas no llegan a algunos objetivos de venta suben precios y al menos la facturación les da. Porque no creo que hayan tenido todos sus productos costeados a 17 o 18 dólares", explicaron en una cadena mayorista que también comenzó a recibir las nuevas listas de precios.

Un contexto poco alentador

Las nuevas listas de precios llegan en un momento muy duro para el consumo en general y para las cadenas de supermercados en particular. Si bien los últimos datos muestran una desaceleración en la venta de productos de la canasta básica -según Nielsen, en el bimestre mayo/junio la demanda de alimentos, bebidas, limpieza y tocador bajó un 2,3% contra el promedio del 7% al que venía cayendo-, la tan esperada reactivación del consumo sigue sin aparecer.

Las más golpeadas por la recesión continúan siendo las grandes cadenas de supermercados, con bajas que en promedio rondan el 8% en unidades, lo que da cuenta de un éxodo de parte de los clientes, que optan por otras propuestas comerciales, como los autoservicios mayoristas.

La nueva ola de incrementos además complicará la estrategia oficial para contener la inflación.

Críticas de los industriales

Algunos proveedores reconocieron los aumentos, pero dieron diferentes versiones sobre las causas: para algunos fue la suba del dólar, y para otros, simplemente la inflación. Sin embargo, todos criticaron el uso de los supermercados de "enormes promociones" gracias "al atraso en la suba de precios" y muchos agregaron que no pudieron aplicar más ajustes como consecuencia de la caída general del consumo masivo.

"No pasamos ninguna lista nueva. Sólo avisamos que para fines de agosto iba a haber una suba de entre 3% y 6%", confirmaron en una empresa nacional de consumo masivo que de enero a junio sólo dice haber subido un 6,5%. "Seguro que los supermercados ya están aumentando antes de que llegue la lista. Con esas metodologías ellos pueden hacer descuentos de hasta 70% en la segunda unidad", criticaron.

"El aumento tiene que ver con todo: insumos, dólar, commodities. Venimos atrasados en algunas líneas. Me hubiese encantado aplicarlo antes, pero lo vamos a hacer en diez días", agregaron. "Metimos una lista nueva a fines de junio", reconocieron en una multinacional de consumo masivo que controla varias marcas.

En otro orden, el Banco Central (BCRA) resolvió ayer mantener sin cambios la tasa de política monetaria, a pesar de reconocer que las "expectativas" de inflación superan las metas fijadas por la entidad para 2017 y se elevaron hasta el 22% anual en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).

La entidad reconoció que los indicadores que consulta "sugieren que la inflación de julio fue superior a la de junio", pero se mostró esperanzada en que "el proceso de desinflación se estaría retomando en agosto", aunque describió esa evaluación como "cautelosa".

El objetivo del organismo es que la inflación no supere el 17% en el presente año, una meta que varios funcionarios consideran ya casi imposible de cumplir. Este precio de referencia para el dinero en la economía no registra cambios desde hace 17 semanas.

Fuente: La Nación

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