"Un compañero de diez al que le robaron la vida". Así definen sus compañeros de la fuerza a Diego Rosales, el oficial de policía de 30 años que fue asesinado este domingo por la madrugada en Mar del Plata, en el marco de una persecución para desbaratar una fiesta clandestina.

Diego Rosales era casado y tenía una hija de diez años. Hacía cinco años y nueve meses que había ingresado a la Policía Local. Actualmente, cumplía funciones en la Comisaría Quinta.

Rosales es el primer oficial caído en el intento por desbaratar una fiesta clandestina, una situación que se repite cada fin de semana en Mar del Plata.

El joven policía acudió este domingo junto a un compañero a desarticular una fiesta en Jorge Newbery y Pesquero Narwal. Sin embargo, todo cambió antes de llegar al lugar. Cuando se dirigía hacia la vivienda, Rosales y su compañero advirtieron que un taxista era agredido por un grupo de jóvenes que había salido de la fiesta y comenzaron una persecución contra los agresores, quienes ingresaron a una casa ubicada en Pesquero Quovadis al 3700.

Cuando Rosales y su compañero ingresaron a la casa, el propietario, de 69 años, disparó contra Rosales y le provocó una herida mortal. La bala entró por debajo de la axila. Rosales no tuvo oportunidad y, pese a que fue asistido de inmediato, murió camino al Hospital Privado de Comunidad.

Por el hecho fue detenido el hombre de 69 años, acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Además de la detención del propietario de la casa, la Justicia de menores imputó a varios adolescentes por violación de domicilio.

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