Todo era festejo y risas, incluso lo fue en un principio el desafortunado tropezón. La alegría se hizo pánico cuando una mirada, seria y nerviosa, alertó a Guillermo de que algo malo pasaba. "Papá, no siento las piernas", comenzó a repetirle su hijo Ignacio "Nacho" Gómez. Mientras era llevado en andas por unos amigos con motivo de su cumpleaños, uno de ellos trastabilló y provocó un accidente que casi le cuesta la vida.

"Habíamos alquilado una quinta para celebrar el Año Nuevo y el cumpleaños de Nacho, que es el 1° de enero. Después de las doce brindamos, hicimos un karaoke, soplamos las velas del cumpleaños y es ahí cuando deciden tirarlo a la pileta para festejar. Uno de los muchachos que lo llevaba tropezó, se cayeron al suelo y su rodilla golpeó con la cabeza de él haciéndole presión con el pecho y una flexión extrema del cuello", cuenta Guillermo, el papá de Ignacio Gómez.

El cuadro en esas horas era complicado para la familia Gómez. La lesión, según los primeros síntomas y diagnósticos, podía ser muy seria. Allí, familiares y amigos comenzaron con una masiva cadena de oraciones que se extendió por diversas redes sociales. La vocación católica de Nacho y su reconocimiento en la comunidad como un religioso activo generó con inmediatez el deseo de su recuperación y la buena vibra que, según su padre, "llegó todo eso para que la cosa cambie radicalmente".

Tras una intervención quirúrgica, el joven experimentó una mejora en su salud. Comenzó a mover las manos y las piernas.

"Nos volvió el alma al cuerpo y yo creo que todas las oraciones hicieron lo suyo también, sumado, naturalmente, al trabajo médico de los profesionales del hospital San Martín. Ahora pensamos en la rehabilitación", agregó Guillermo.

Con respecto a la lesión, "Nacho" Gómez sufrió un cuadro de cuadriparesia por compresión medular con desplazamiento cervical", comentó Guillermo Grieve, jefe de Terapia del hospital San Martín.

La satisfactoria evolución del paciente, con una mejoría y recuperación de miembros inferiores y superiores, genera optimismo entre los médicos y sobre todo en la familia que se llevó el susto de sus vidas.

Fuente: Clarín.

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