El presidente del Tribunal Federal que condenó a los integrantes de una patota neonazi, acusada por una serie de ataques y amenazas en Mar del Plata, consideró hoy, tras dar a conocer el fallo completo, que esta organización "produjo un envenenamiento del clima social" en la ciudad. Además, pidió la creación de unidades específicas para investigar este tipo de casos.

Roberto Falcone, quien preside el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de Mar del Plata, dijo que el juicio en el que se investigó el accionar de esta agrupación criminal autodenominada "Bandera Negra" dejó ver "una realidad desconocida" para la que la justicia federal "no está preparada".

Falcone y los magistrados Mario Portela y Bernardo Bibel condenaron por unanimidad el jueves último a seis jóvenes de 23 a 30 años, a penas de entre 4 años y medio y 9 años y medio de prisión por los delitos de daños, lesiones y por integrar una asociación ilícita "destinada a imponer sus ideas por la fuerza".

Los jóvenes fueron acusados por protagonizar una serie ataques y amenazas ocurridos entre 2013 y 2016 en la ciudad, contra personas de la comunidad trans, defensores de la igualdad de género y militantes políticos y sociales.

"Yo creo que si estas cosas se están repitiendo en la República Argentina, es un llamado de atención gravísimo, y la justicia debe actuar. Lo que sí puedo decir es que la justicia no está preparada para juzgar este tipo de hechos: creo que hay que crear una unidad específica en la justicia federal para este tipo de demandas y capacitar a los operadores", aseguró el presidente del tribunal oral.

El magistrado destacó el trabajo de la fiscalía federal que intervino en primera instancia, pero cuestionó a la justicia provincial, que trabajó en estos casos inicialmente: "La justicia bonaerense fue altamente deficitaria, se analizaban los hechos de a uno, se los archivaba y nunca hubo una visión global".

En cuanto al desarrollo del juicio, Falcone consideró que permitió demostrar que se trató de una asociación ilícita que "envenenó el clima social, impuso coactivamente sus ideas y combatió las demás por la fuerza y por el temor". "Los acusados actuaban en virtud de una ideología racista, xenófoba, violenta y discriminatoria. Se preparaban físicamente, se entrenaban para hacer eso, y tenían elementos contundentes para amenazar a las víctimas: palos, manoplas, cuchillos", aseguró.

Esa es precisamente la línea que sigue el fallo de más de 200 páginas que hoy se dio a conocer de manera completa, una semana después de haberse dictado las sentencias, tras casi dos meses de debate oral y público.

"En la sentencia queda claro que el juicio fue extraordinario, porque a uno le pueden contar los hechos de una determinada manera, y uno se da cuenta de que lo que le están contando es una fotografía: cuando ve la película se da cuenta de que está en presencia de una organización muy peligrosa", dijo Falcone.

Según detalló, el tribunal "aplicó protocolos del FBI utilizados desde 2001" para determinar si se trataba efectivamente de una banda, como señalaban las querellas, una de las cuales estuvo representada por la DAIA. Esta fue una de las claves del proceso, ya que el Ministerio Público, a cargo de Juan Manuel Pettigiani, consideraba que no había podido acreditarse la existencia de un grupo criminal organizado.

"Todos los indicadores para saber si se está frente a una organización criminal destinada a imponer el odio están cumplidos sobradamente. Hay prueba testimonial, documental, y evidencia que se ha secuestrado de los domicilios de los acusados", explicó.

El magistrado agregó que los imputados "tenían palos de PVC rellenos de concreto, y salían de cacería a partirle la cabeza a la gente", y ese fue uno de los fundamentos para revocar además el arresto domiciliario a quienes gozaban de ese beneficio. "A las víctimas del colectivo trans las perseguían para molerlas a palos", dijo, y agregó que dos de los imputados eran conocidos por los comerciantes como "El terror de La Perla".

"Creo que se trató de un juicio muy importante, en el que se vio el temor de los testigos, que no querían declarar, que estaban reticentes, no miraban a los imputados, pedían que los imputados se fueran. Un testigo se nos escapó del tribunal", señaló.

El juez aseguró, por otra parte, que "con estos sujetos en la calle, las víctimas tenían miedo de salir a la calle, pánico de que les vuelvan a partir la cabeza". "Esto que pasó es un hecho muy grave -agregó- y yo no creo que sea una particularidad de Mar del Plata. Hay que pensar en el temor a denunciar, y si esas denuncias van cayendo sueltas en distintas fiscalías es fácil descartar la existencia de este delito, y le dejamos el campo de orégano a las organizaciones que tiendan a la persecución, al odio y al sometimiento como en este caso, para que trabajen tranquilamente", finalizó.

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