Paul McCartney, responsable del más extenso catálogo de la música popular contemporánea y dueño de una asombrosa capacidad interpretativa, cumple este sábado 80 años, dos días después de cerrar su gira "Got Back" por Estados Unidos.

Esta leyenda británica sigue sumando páginas asombrosas en cada nueva producción y girando por todo el mundo, en shows en donde obviamente también es principal guarda y difusor del maravilloso e inagotable legado beatle.

"Yesterday", "Penny Lane", "Hey Jude", "Michelle", "Let It Be", "Lady Madonna", "Eleanor Rigby", "Paperback Writer" conforman apenas una ínfima proporción de los innumerables clásicos que creó en su etapa con Los Beatles; en tanto que "Maybe I´m Amazed", "Live and Let Die", "Band on the Run", "Jet", "My Love", "Coming Up" y "Pipes of Peace", entre otros, se fueron sumando en los años posteriores, para constituir un abrumador repertorio.

Una vida marcada por la música

Se crió en una humilde casa en un barrio obrero de Liverpool, que tenía en su ambiente central un piano y una radio sintonizada a toda hora en alguna emisora musical, en gran parte a instancias de su padre Jim, un músico aficionado que de joven había comandado una orquesta de jazz.

Aunque estudió trompeta, pronto se dio cuenta que de esa manera no iba a poder cantar, algo que le gustaba mucho, por lo que el piano y la guitarra fueron buenas opciones, hasta que el rock and roll proveniente de Estados Unidos sacudió la inercia juvenil de postguerra.

A Paul le llamaba particularmente la atención que había personas cuyo medio de vida consistía en escribir canciones para intérpretes famosos, por lo que vislumbró allí un futuro mucho más duradero a ser una juvenil estrella rockera.

El encuentro del 6 de julio de 1957 sellaría, sin saberlo, el destino de la música popular. Desde entonces, si bien John era el líder del grupo, Paul sería el incansable trabajador en pos de la perfección. Por caso, mientras John pensaba en sus amigos para sumar a la banda, Paul siempre apostaba por el profesionalismo y no dudaría en manifestar su descontento con algún integrante que no colmaba las expectativas musicales, por más que fuera alguien cercano a los afectos.

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El furor de Los Beatles no distrajo a Paul en su objetivo de crear música y establecerse como un destacado compositor, y aunque no se privó de los placeres de la fama, no dejó que su imagen quedara ligado a ellos. Tampoco le molestaba que sea catalogado como el guapo del grupo, pero se preocupó por no quedar atrapado a ese mote.

El primer gran cimbronazo en la vida artística de Paul apareció cuando Los Beatles decidieron dejar de tocar en vivo en 1966, uno de los grandes motores en su vida tal como lo demuestra hasta hoy. Sin embargo, encontró en las largas horas de estudio el espacio necesario para enriquecer su labor como compositor y arreglador.

Su obsesión por el trabajo y sus intentos por ponerse al mando lo alejaron aún más del resto de sus compañeros que ya aceptaban la separación como algo inevitable y, en algunos casos, hasta la veían como un alivio.

Enfrentado con el resto de sus compañeros, la ruptura de Los Beatles pegó fuerte en Paul que se encontró perdido y lleno de preguntas sobre su futuro. Abrumado por la situación, cayó en una fuerte depresión que lo llevó a cometer algunos excesos con el alcohol y las drogas, pero lejos de hacerlo públicamente y vender una imagen de "rockero reventado", se refugió en su flamante esposa Linda Eastman, quien le devolvió la confianza en sí mismo.

Así dio vida a Wings, su banda postbeatle y se lanzó a la aventura de tocar en donde lo requirieran, sin importar el auditorio. Así transitó la década del ´70, aunque siempre con el fantasma beatle acechándolo, al que el 8 de diciembre de 1980 se le iba a sumar el de su excompinche John Lennon.

El enfrentamiento con el pasado beatle se mantuvo a lo largo de la década, con su desaire al no asistir a la ceremonia de introducción del mítico grupo en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Su excompañero George Harrison le dedicó unas amargas ironías en esa gala.

La fuerza que tomó su carrera musical en los primeros años de los ´90 y su reunión con los otros dos beatles sobrevivientes para el proyecto "Anthology" comenzaron a ubicar a Paul en su justo lugar.

Una serie de discos en donde seguía mostrando sus virtudes compositivas, a la vez que continuaba buscando nueva inspiración en estilos más modernos, se ocuparon del resto.

A nivel personal Paul sufrió el duro golpe de la muerte de su esposa en 1998 tras una larga lucha contra un cáncer, cuya memoria mantiene viva a través del activismo por el vegetarianismo.

No encontró consuelo por mucho tiempo en Heather Mills, una modelo con la que contrajo matrimonio pero de la que se separó en medio de fuertes denuncias en su contra por maltratos.

La imagen pública de Paul, aquella por la que tanto había velado, se vio así vulnerada por primera vez, pero no duró mucho tiempo, debido a que la música lo mantuvo en la ruta correcta.

Desde 2012, el genial artista comparte su vida con Nancy Shevell. La producción musical y las giras nunca se detuvieron, y cuando lo hacen, Paul siempre encuentra un motivo para cantar.

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