Tras una temporada agitada, Leonardo Gutiérrez disfruta de algunos días de tranquilidad. Su primera experiencia como entrenador no le dio respiro. La tuvo que luchar siempre con resultados adversos y en el camino atravesó tempestades. Fiel a su estilo, tomó decisiones fuertes: no dudó en limar asperezas para incorporar a Martín Leiva y no negoció sus principios ni siquiera con Kyle Lamonte, el extranjero más ganador de la historia de Peñarol. Y la campaña tuvo un final decoroso, con una eliminación en playoffs contra el bicampeón San Lorenzo.

El cordobés aprovecha sus vacaciones para visitar a su madre en Marcos Paz y para comer asado, a la espera de irse a cazar a Río Colorado, ese cable a tierra de cada receso. En pocos días se definirá su futuro y el de Peñarol, que espera por la continuidad de Domingo Robles, la cabeza más importante del club.

Gutiérrez ya no ejecuta, sino que debe lograr que sus jugadores lo hagan. “Yo pensaba que era más fácil llegar a la cabeza de los jugadores, pero es más complejo de lo que parece”, confiesa el campeón olímpico ante el grabador de Ahora Mar del Plata. “A veces la paciencia se te va y querés largar todo a la mierda”, reconoce.

-¿Cómo procesaste tu primera temporada como entrenador?

-Todavía estoy analizando, pero lo procesé bien. Fue una temporada difícil por todo lo que le pasó al equipo, muchas lesiones, cambios de extranjeros. Creo que para ser el primer año, fue con muchas piedras en el camino. Pero la terminamos bien, porque terminamos jugando playoffs como queríamos y el equipo compitió de igual a igual contra todos. Creo que hemos perdido dos o tres partidos por más de 10 puntos, los demás siempre fueron ahí. Y hemos perdido más de 10 partidos en los últimos dos minutos, que ganando la mitad de esos partidos terminábamos en una posición mucho mejor. Sabíamos que iba a ser una temporada dura, pero se nos complicó más de lo pensado.

-Si antes de la temporada te decían que ibas a tener a Leiva en el equipo y que ibas a terminar cortando a Lamonte, no lo creías…

-La llegada de Martín fe positiva para el equipo, nos dio cosas que el necesitábamos. Y la llegada de Kyle en su momento fue positiva, porque agarramos una racha de partidos ganados. Después tuvimos otro bache que nos tiró para abajo. Y lo que pasó con él fue un golpe grande para el equipo y para el cuerpo técnico. Nosotros confiábamos mucho en él. Cuando la dirigencia nos dijo que estaba la posibilidad de traerlo dijimos que sí, porque sabíamos la calidad de jugador que era, pero que nos deje sin un jugador en tres partidos que eran importantes para nosotros fue difícil. En una gira como la de Corrientes y de Formosa, que él no quiera jugar fue un golpe duro. Tuvimos que buscar un extranjero nuevo en 48 horas, que llegue y se adapte al equipo… Tuvimos suerte también, porque encontramos a Brown, que estaba jugando muy bien en Uruguay. Se adaptó al toque y nos dio una mano tremenda. Él acomodó mucho la ofensiva. En los primeros cuatro partidos promedio 7 u 8 asistencias. Y siempre hizo puntos. Fue muy positiva su llegada. Al principio teníamos dudas, porque pensábamos que era un “3” más que un “2”. También Diego García fue importante. Ellos dos llegaron con la cabeza limpia y le dieron aire fresco al equipo. Ellos no estaban intoxicados con los malos resultados que traía el equipo.

-Cortar a Lamonte fue una decisión fuerte. Era tu primera temporada como entrenador y tenias que dar de baja al extranjero más ganador de la historia del club.

-Fue una situación incómoda. Pero me parece que el respeto al equipo tiene que estar por encima de la individualidad. Él se confundió en la lucha que estaba teniendo. No era una lucha en sí, porque el club no estaba en falta. Era algo que se había metido él en su cabeza y que lo quería pelear de esa forma. A mí, que venga un jugador y le falte el respeto al equipo, no me gusta. Por más que tenga toda la trayectoria que tenga. Podés tener 16 campeonatos y le faltás el respeto a tus compañeros… Estás jugando no sólo con el esfuerzo de ellos, sino también con el dinero, porque este es un trabajo y todos queremos ganar dinero. Y al no tenerlo a él, nosotros perdemos la posibilidad de ganar partidos. Capáz que con él, de esa gira de tres partidos, podíamos ganar dos. No me gustó su actitud: no fue al entrenamiento, no fue a la merienda, no fue a cenar; al otro día no fue al video de equipo y tampoco fue a entrenar a la mañana… Enseguida hablé con los dirigentes y les dije que yo no lo quería más. Que hablen con él y que le digan que se vaya.

-Tu idea inicial como entrenador era tener un equipo que defienda duro. ¿Por qué creés que no pudiste lograrlo con continuidad?

- La realidad es que fue una temporada atípica en la Liga: mucho gol, se cambió mucho el ritmo de juego, no hay muchos equipos que jueguen control, sino que fue todo más dinámico. Es cierto: la idea era que el equipo sea defensivamente duro. Lo logramos por momentos, pero en gran parte del año no pudimos. Pero también vos tenés una idea y te tenés que ir adaptando a lo que te dan los jugadores. A lo mejor este no era un equipo de características defensivas. Era más un equipo ofensivo, entonces nos tuvimos que adaptar y tratar de defender para ganar, sabiendo que nosotros metíamos puntos. Nosotros teníamos cuartos de 30 o 35 puntos. Pero también teníamos cuartos de 35 o 39 puntos en contra. Tratamos de minimizar los errores defensivos para sacar provecho de esas buenas ofensivas que hacíamos.

-De las ideas claras que tenías cuando te decidiste a ser entrenador, ¿hubo algunas que se fueron modificando en el día a día? ¿O las cosas se dieron muy cercanas a lo que pensabas?

-Yo pensaba que era más fácil llegar a la cabeza de los jugadores, pero es más complejo de lo que parece. Porque todos tenemos una idea distinta, entonces intentar unir todas esas ideas y poner a todas las cabezas en la misma sintonía es lo más difícil. Pero esta temporada no me cambió la idea de lo que yo quiero ser como entrenador. Yo creo que tenés que ir por el lado de que podés tener un equipo defensivamente bien parado, que eso se puede trabajar. Lo que tiene nuestra competencia es que no tenés tiempo si te pasa lo que nos pasó a nosotros. Cuando tenés una mala racha, no tenés tiempo para entrenar. Y en el entrenamiento está lo que podés mejorar. Entonces, se complica. Vos a veces tomás una semana para corregir determinado error, pero a lo mejor tenes cuatro errores para corregir. Te enfocás en uno, en el más grave, pero te quedan los otros tres. Los tratás de corregir, pero no tenés tiempo para entrenar. Pero yo sigo con mi idea y, si sigo en Peñarol, voy a buscar que el equipo sea más competitivo la temporada que viene. Voy a tratar de buscar la forma de no tener cambios en la temporada. Eso no significa ir a lo seguro, porque para eso tenés que traer dos o tres extranjeros que sean buenos. Pero lo que se conoce acá en la Liga ya se va a ir del presupuesto de Peñarol. Entonces hay que buscar jugadores nuevos que se adapten rápido al equipo.

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-Esa dificultad para llegarle a la cabeza de los jugadores, ¿nunca te frustró?

-Tenés que tener paciencia. A veces la paciencia se te va y querés largar todo a la mierda, pero yo estuve convencido toda la temporada de que podíamos mejorar y ganar. Soy bastante cabeza dura también: a lo mejor me tendría que haber ido a los tres meses de competencia porque no le encontraba la vuelta al equipo. Pero lo que me demostraban los jugadores era que había compromiso, que querían, pero que no se nos daban los resultados en los minutos finales. Entonces eso me daba la tranquilidad de seguir trabajando, de buscarle la vuelta, de pensar que la idea que yo tenía del equipo se iba a reflejar. Por eso seguimos trabajando con el cuerpo técnico a full, para cambiar y poder encontrar el equipo. Como yo siempre dije: si a nosotros no nos interesaba o nos daba lo mismo jugar bien o mal, ganar o perder, los jugadores no nos iban a responder y no nos iban a apoyar. Nosotros durante toda la temporada, con Santiago Belza, con Marcelo Macías, con Tomás Sirochinsky, todo el tiempo trabajamos en pos del equipo. Buscando cambios, con distintas defensas para que ellos se sientan más cómodos, con distintas ofensivas… El trabajo estuvo muy bien durante toda la temporada. Se entrenó bien, se compitió y al final de temporada se logró el objetivo de entrar a playoffs.

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“HASTA MI REPRESENTANTE ME RETÓ POR DARLE EL MINUTO A MI ASISTENTE”

-Muchas veces en la temporada le diste la tabla a tu asistente Marcelo Macías para que diagrame una jugada puntual en el cierre de los partidos. ¿Por qué lo hacías?

-Cuando empezó la temporada le dije a Marcelo que traiga ofensivas cortas, para momentos especiales del juego. Él las trajo y las trabajamos. Si vos ves la NBA, sin entrar en comparación, ellos tienen un entrenador que da las ofensivas especiales, tiene otro que da las defensas especiales, en momentos determinantes. A mí me han criticado por eso, hasta me ha retado mi representante (NdeR: Claudio Villanueva), que me dijo: “Tenés que darlo vos al minuto”. A mí no me parece mal, porque yo estoy seguro de lo que él va a dar, porque lo charlamos previamente y lo tenemos visto desde el inicio de la temporada. También le doy lugar a mi asistente para que pueda tomar una decisión. Cuando ganamos el primer partido de la temporada, que él dio el minuto contra Gimnasia en Comodoro, todos nos felicitaron, porque él sacó una jugada que ya la teníamos vista. Todo lo que traen los asistentes me lo muestran y yo decido si está bueno o no. El básquet está evolucionando tanto que el asistente también puede dar el minuto y hacer una jugada.

-Ahora que sos entrenador, ¿cómo te llevás con la situación de que tu trabajo sea evaluado por gente que no es especialista en el tema?

-Nunca le di importancia a lo que pueda llegar a decir un periodista o la gente. Yo estoy convencido de lo que hago y sé que la crítica siempre va a estar, lo hagas bien o mal. Por eso no soy de leer muchas cosas que puedan salir en los diarios. No leo el diario, no me meto en Internet, no leo páginas que a mi entender son maliciosas y que le hacen mal a este deporte… Obviamente que si me llega lo leo y lo escucho. Y si me hacen una crítica, siempre que sea con respeto, la tomo bien. Yo soy el entrenador, vos sos el periodista y si las cosas no están bien, lo tenés que decir. No vas a decir: “Es un buen entrenador pero lleva 35 partidos consecutivos perdidos”. Las críticas son siempre bienvenidas. Yo no las miro, pero si me llegan las tomo bien. No me enojo.

-¿Cómo viviste el respaldo de la dirigencia cuando los resultados no se daban?

-Me bancaron muchísimo. Me dieron tranquilidad, apoyo. No sé si fue por la historia o porque notaban que nosotros estábamos trabajando y que buscábamos el bienestar del equipo. Yo creo que fue por eso: veían que había trabajo, que estábamos todo el tiempo pensando en mejorar. No es que perdíamos y nos daba lo mismo, que nos íbamos a casa y al otro día veníamos y no hacíamos nada. Siempre estábamos intentando buscar la mejora del equipo y creo que ellos lo entendieron de esa forma. Nosotros estamos agradecidos.

-¿Vas a seguir?

-No he hablado todavía. Primero tienen que intentar hablar los dirigentes, ver la continuidad de Domingo (Robles). Creo que Peñarol necesita que llegue gente a ayudar a Domingo si es que sigue. Peñarol se hizo grande porque tuvo un grupo de trabajo muy bueno y estuvieron todos unidos y tirando para el mismo lado, con Domingo a la cabeza. Yo creo que es el momento para que el club reúna fuerzas y arme todo. Obviamente si Domingo sigue, la cabeza visible va a ser él. Pero hay que reestructurar todo con la gente que ya conocemos. Para que se pueda hacer un buen equipo, competir bien y tener una buena temporada. Conmigo como entrenador o con otro. Lo principal es que Peñarol esté bien.

-¿Hay algún jugador puntual que querés que se quede?

-No, todavía no hemos hablado nada de eso. Hay que ver qué presupuesto tiene el club para contratar, porque todos los años te suben los contratos.

-También dependerá del formato de competencia, si hay descensos o no. En el caso de que no haya descensos, ¿creés que muchos juveniles de Peñarol pueden tener más minutos en Liga?

-Una cosa es que los chicos tengan la posibilidad de jugar, como la tuvieron esta temporada. Nosotros cuando empezó la temporada dijimos que “Juani” Marcos tenía que promediar entre 5 y 10 minutos. Y ha promediado 7. Podés hablar de eso, podés tener la idea de que 5 de los 7 chicos jueguen 35 partidos en la temporada. Pero para que puedan jugar, el equipo tiene que estar bien. Y tenés que tener mayores para que lleven el peso del plantel. No es solamente tirarlos a la cancha y que sea lo que Dios quiera. Van a estar preparados para jugar, pero una determinada cantidad de minutos. No podemos hacer que jueguen 15 minutos de promedio de un día para el otro. Hay que mecharlos de a poco y que vayan agarrando experiencia para que de acá a uno o dos años más puedan darle cosas al club.

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-Siempre dijiste que un club debe seguir una línea de juego desde formativas hasta los mayores. Imagino que considerarás positivo el aporte de los jóvenes de Peñarol en tu primera temporada…

-Yo estoy muy contento con los chicos, porque estuvieron a la altura toda la temporada. Algunos jugadores específicos fueron evolucionando durante la temporada. Y las categorías que a mí me interesaba que tuvieran la idea que nosotros teníamos en la Liga, como la Liga de Desarrollo y la Liga Junior, tuvieron esa misma idea. Creo que se trabajó bien durante todo el año con los chicos. Cuando tuvieron que jugar, respondieron. Y cuando no jugaron y tenían que estar a la altura en los entrenamientos, también estuvieron. Peñarol tiene una cantera que le va a dar muchos frutos. Tenemos dos bases interesantes como “Juani” Marcos y (Joaquín) Valinotti; tenemos a (Tomás) Monacchi que es un 2-3 que juega muy bien, que tiene buena mano, que puede jugar pick and roll. Tenemos a Juan Fernández, que es un caballo y puede jugar de “4” y de “3”. Es un jugador defensivo, que va a todas. Nico Franco fue el que menos jugó durante la temporada pero evolucionó mucho. También está Lucas Gorosterrazú, que juega de 2-3, mide 2,02 metros, tira muy bien de tres puntos y defiende bien. Creo que a lo largo de la temporada fue el que mayor evolución tuvo y por eso terminó jugando y estando con el equipo en los últimos partidos. Fue un premio al esfuerzo. También tenemos un chico de 16 años, como Ignacio Bednarek, que ahora se va a una preselección Argentina, que está evolucionando de a poquito. Peñarol está trabajando bien con el “Negro” Echevarría.

-¿Con San Lorenzo pensaste que se podía?

-Nosotros fuimos con la idea de que se podía. Obviamente que con el transcurso de los partidos te ibas dando cuenta de las limitaciones que tenés y del potencial del rival. Pero era una jugada que tuvimos que hacer en el cierre de la fase regular. O arriesgábamos todo en Comodoro, con varios jugadores tocados, para intentar ganar, quedar 15 y jugar contra San Martín. O buscábamos recuperar a todos los jugadores y jugarnos todas las fichas contra San Lorenzo. Hicimos eso porque pensábamos que podíamos competir. Y salvo el segundo partido, en el que salieron como candidatos que son, a matar, a marcar el territorio, después competimos muy bien. Acá en Mar del Plata lo hicimos durante 65 minutos. Ganamos un partido y en el otro, por juego, nos terminaron doblegando. Pero se compitió de igual a igual contra el mejor equipo de la Liga de los últimos 3 años.

-¿Creés que San Lorenzo va a ser campeón otra vez?

-Yo creo que no hay un equipo que le pueda ganar. Es muy difícil ganarle una serie a 5 juegos, y una final a 7, mucho más. Pero no hay imposibles. Los cuatro equipos que llegaron a las semifinales, tienen chances de llegar a la final y de ganarla. Pero creo que San Lorenzo está un paso por encima de todos.

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