Débora Pérez Volpin "no tenía un diagnóstico de hepatitis", afirmaron fuentes cercanas a la querella de la familia, en referencia al cuadro complejo invocado por el centro médico del Sanatorio Trinidad de Palermo, donde la legisladora porteña y periodista murió el martes pasado durante una endoscopía.

"La hepatitis repercute en la sangre, no te colapsa los pulmones ni te perfora el estómago", dijeron fuentes cercanas a la querella de la familia de Pérez Volpin, quien murió el martes pasado de un paro cordiorespiratorio mientras le realizaban una endoscopía abdominal en el sanatorio La Trinidad, en el barrio porteño de Palermo.

Según relató la familia, "en los días previos (a la internación), tenía un dolor de panza muy fuerte, parecido a una gastritis crónica. Se venía haciendo análisis pero no surgía nada", relataron las fuentes.

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