Tras el incendio que destruyó su casa el jueves pasado, Valeria, la propietaria del inmueble ubicado en El Cano al 4200, en el Puerto, se comunicó con Ahora Mar del Plata y enumeró las donaciones que necesitan "de forma urgente" para poder reconstruirla rápidamente y lograr cerrar el techo.

"Necesitamos chapas porque estamos a la intemperie, como no tenemos techo si llueve nos vamos a inundar", contó la mujer.

Valeria reveló que este sábado concurrió al lugar un arquitecto y confirmó que es posible la reconstrucción del techo pero necesita "tirantes, perfiles de chapas, ladrillos, cementos y principalmente donación de mano de obra".

"Perdí todo, ni siquiera tenemos luz", lamentó la mujer.

Las donaciones puede llevarse a la casa de El Cano al 4200 todos los días.

Dos dotaciones de Bomberos trabajaron para extinguir las llamas, sin embargo el fuego alcanzó gran parte del inmueble y las pertenencias de la familia que vive en el lugar.

Según relató Valeria, todo ocurrió en cuestión de minutos. “Estaba sola en mi casa y escuché una explosión en la parte de arriba, en la habitación de mis hijos. Pensé que me habían entrado a robar porque los perros estaban muy alterados. Cuando subí ví el humo y de golpe empezó a propagarse el fuego”, describió.

El hecho ocurrió cerca de las 16.20. Inmediatamente llamó a Bomberos y salió a pedir ayuda. “Tardaron bastante el llegar”, indicó la mujer mientras se recuperaba en la casa de una vecina, en El Cano al 4200.

El fuego comenzó en la zona de los dormitorios. “Teníamos toda la ropa, bienes, mi título y documentación. Mi hijo se estaba por ir a España porque acá no consigue trabajo y perdió el pasaporte y todos los papeles”, detalló Valeria.

“Era la casa de mis papás, nunca nos había pasado esto. Nos quedamos sin nada”, lamentó la mujer y pidió ayuda para poder cerrar el techo. “Necesitamos maderas o materiales para arreglarlo”, indicó.

Según le indicaron los bomberos, el fuego pudo haber sido causado por algún artefacto eléctrico.

En el inmueble vive Valeria con sus hijos de 24 y 17 años, mientras que en un departamento lindero vive su hermano. "Por suerte los chicos no estaban porque fue terrible lo que presencié", agregó.

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