Los productos “Pindonga” y “Cuchuflito”, como con ironía bautizó la ex presidenta Cristina Fernández a las segundas marcas, se reparten entre pequeñas y medianas empresas que encontraron en la coyuntura económica una oportunidad para asomar en las góndolas, grandes firmas que buscaron sellos alternativos para dar más opciones y retener al cliente y cadenas de supermercados que construyeron líneas de artículos a costos más accesibles.

En el sector de la alimentación, higiene personal y limpieza aparecen con mayor frecuencia estas opciones que comienzan a penetrar en la elección del consumidor, ya sea por el bolsillo o porque advierte que detrás de un nombre poco conocido asoma en letra pequeña un fabricante reconocido y confiable.

Un informe de la consultora Scentia confirma que en las principales cadenas de supermercados las segundas marcas o marcas propias -elaboradas por las denominadas "marcas blancas"- crecieron en las preferencias y pasaron a representar el 9,1% del total de ventas, casi 2% más que hace seis meses.

Según cita un relevamiento publicado por Infobae, pasaron del 15,3% al 18,4% en la facturación del rubro "alimentación"; de 2,9% a 4,1% en "bebidas sin alcohol"; de 7% a 9,2% en "desayuno y merienda"; de 4,8% a 6,5% en "higiene y cosmética"; de 4,8% a 5,7% en "limpieza de ropa y hogar"; y de 13,4% a 15,9% en "perecederos".

"El comportamiento de las marcas propias y las segundas marcas es parecido, aunque en algunas categorías la propia es mejor considerada”, aclara Osvaldo del Río, director de Scentia. Si bien ganan presencia enel mercado, el ejecutivo asegura que todavía están muy por debajo de la presencia que tienen en otros países, donde representan hasta el 20% del total de ventas.

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Leonardo Scarone, director de Asuntos Corporativos de Carrefour, aseguró que perciben un 20% más de venta de los productos que llevan la propia marca del supermercado. "Tienen la misma calidad que un producto de primera marca con precios hasta 20% más bajos", dijo.

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El mismo informe de Scentia destaca que hay productos en el que tienen fuerte peso las marcas propias. Cita el caso de atún o conservas de frutas, pescado o mariscos. La facturación de las marcas propias de azúcar, por ejemplo, creció 814% este primer semestre versus el mismo período del año pasado. En harinas, la suba fue de 400%.

"El rol que están jugando las segundas o terceras marcas en el total de los canales, dentro del mundo del supermercado lo juegan los marcas propias”, advierte el gerente comercial de la consultora Nielsen Argentina, Facundo Aragón. Dice que el consumo de las marcas propias es un fenómeno global, pero “la crisis aceleró el crecimiento en el país".

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Por otro lado están las grandes empresas industriales que tienen sus productos líderes y con misma o inferior calidad sacan a mercado otras alternativas, siempre decididas a retener su clientela. Lácteos, aceites y mayonesas son solo algunos de los ejemplos en los que una firma tiene segunda y hasta tercera marca. O produce con mismo estándar de calidad para que grandes cadenas ofrezcan productos con su propio nombre.

Una cuenta de Twitter llamada Quién lo Fabrica saca a la luz que más de una decena de marcas de dulce de leche que se venden en supermercados o como propios de heladerías y fábricas de alfajores surgen de un mismo establecimiento: Lácteos San Ignacio. Que casi 20 otros sellos de conservas, algunos muy reconocidos, tienen origen en Inalpa S.A. O que leches que parecen bien distintas como Día, Carrefour, Armonía, La Martona y La Serenísima se producen y envasan en Mastellone Hnos.

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