miércoles 21 de febrero de 2024

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POLICIALES

Desbaratan banda de reclusos que vendía drogas dentro de la cárcel y cometía estafas de "sexting"

Están alojados en la Unidad Penal 15 de Batán, donde recibían estupefacientes de parte de sus parejas, que además cobraban las sumas de dinero que lograban mediante engaños a víctimas que elegían por sus perfiles en redes sociales. Hay dos mujeres detenidas. Secuestraron droga, teléfonos y armas.

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Una investigación de la justicia marplatense que contó con apoyo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires permitió desbaratar a una organización delictiva que se dedicaba a la comercialización de estupefacientes tanto dentro como fuera de establecimientos carcelarios, para lo cual contaban puertas afuera con la complicidad de sus parejas.

Los mismos internos involucrado, a partir de escuchas telefónicas logradas en el marco de esta misma causa, cometían otro tipo de delitos que iban desde estafas hasta la modalidad de extorsión conocida como “sexting”.

Con intervención de la fiscal Romina Díaz, del Departamento Judicial Mar del Plata, se llevaron a cabo los allanamientos que había solicitado a la Justicia de Garantías. Fueron nueve en total, con objetivos dentro de la Unidad Penal 15 de Batán y domicilios particulares de familiares de los detenidos imputados por estos hechos.

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La División de Investigaciones contra el Crimen Organizado de Mar del Plata, a cargo del comisario inspector Nicolás Hernández, trabajó en esta pesquisa que tuvo resultados positivos con tres detenciones, dos de ellas correspondientes a mujeres, incluida una de 65 años que tenía arresto domiciliario y monitoreo mediante pulsera electrónica.

Estas femeninas, cuyas identidades se mantienen en reserva para proteger la investigación, brindaban apoyo a los internos que desarrollaban intramuros la venta de drogas y las estafas, que llevaban adelante con teléfonos celulares. "Así como lo arman, así lo traés", le ordena uno de ellos a su pareja, en una de las llamadas, a la espera de un envío para ingresarlo al penal.

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Los investigadores intervinieron diez líneas telefónicas que derivaron en 41 CD´s con registros de escuchas logradas, material que resultó fundamental para descubrir y probar las maniobras delictivas que realizaban y la distribución de roles.

Según se pudo determinar, el ingreso de drogas al penal se realizaba oculta en genitales o ingerida, para luego realizar la expulsión de esos envoltorios ya dentro del establecimiento carcelario, durante las visitas a los reclusos.

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Las estafas las llevaban adelante, según se advirtió, con una minuciosa búsqueda de víctimas a partir de relevamiento de perfiles en redes sociales. Era el paso previo a establecer contacto, seducirlos (los propios internos se hacían pasar por mujeres) y solicitarles fotos desnudos, material con la que luego cometían la extorsión.

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Los damnificados debían depositar una suma de dinero en una cuenta de billeteras virtuales que cobrarían alguna de las parejas de los internos responsables de estos delitos.

Las mismas mujeres, al margen de proveer a sus parejas dentro de la cárcel, también operaban –según surge de la pesquisa- con points de venta domiciliaria en la periferia de la ciudad.

En los allanamientos realizados se logró el secuestro de dosis de cocaína, balanza de precisión, teléfonos celulares, armas, proyectiles y teléfonos, entre otros elementos.

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