sábado 15 de junio de 2024

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INSEGURIDAD VIAL

Tragedias en la ruta 88: "Hace años que se está pidiendo luces en esta ruta, pero nunca se avanza"

Víctimas de accidentes cuestionan la ausencia de mejoras para optimizar tanto el ancho de rodaje como la señalización sobre esta cinta asfáltica que se extiende entre Mar del Plata y Necochea. Los últimos episodios, incluso con muertes, se produjeron en el tramo de doble calzada, antes de llegar a Batán.

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Por largo tiempo se ganó el triste mote de “Ruta de la Muerte”. Por cierto, un título que se repite en distintas trazas de múltiples puntos del país, lo que refleja el drama que representa convivir con la tragedia vial sin exclusividad de límites geográficos.

Pero la Ruta 88, que vincula a Mar del Plata con Necochea, ha hecho lo suficiente con su calzada angosta, escasez de señalización y una geografía zigzagueante y cargada de desniveles para que aquella triste definición le calce a medida.

Las víctimas se cuentan por decenas en las últimas décadas. Hasta le costó la vida a un intendente de Necochea, Domingo Taraborelli. Pero pasaron 35 años y sus pares de la política y la función pública casi que no han tomado nota de las necesidades de obras a lo largo de esos casi 130 kilómetros, con más de 90% de su extensión con calzada única y casi sin banquinas.

Lo ocurrido sobre ese pavimento durante este último mes y en particular en este arranque de semana, con tres accidentes en menos de 15 horas, uno de ellos fatal y otro con un caballo muerto tras un choque, ambos en el extremo más próximo a Mar del Plata, vuelve a exponer las precariedades de una vía de comunicación que tiene al transporte de cargas como principal protagonista.

“Hace años que se está pidiendo luces en esta ruta, nunca pasa nada y hace años que discuten, pero nunca se avanza”, dijo Nicolás, conductor del automóvil chocado la noche del lunes último por otro manejado por un hombre alcoholizado. Resultó con golpes importantes en el rostro. Su esposa y pequeño hijo también recibieron golpes como consecuencia del violento impacto, cuando salía del barrio Colinalegre para salir hacia Batán.

El damnificado apuntó contra autoridades responsables porque “lo único que se hizo, y fue en época de campaña, fue sacar un poco de tierra con una minipala”. “No pintan, cuando lo más importante son las líneas, y no hay ni una sola marcada”, cuestionó. “Lo triste es que todos los días hay accidentes, y por suerte nosotros la sacamos barata”, aclaró.

Esta última y oscura saga había comenzado a mediados de la semana pasada, a mitad de su recorrido, con el fallecimiento de Rubén Cáceres, un golfista bahiense que se mató cuando conducía su Ford Ecosport y chocó contra una Toyota Hilux, entre Lobería y General Alvarado. Otras cuatro personas resultaron heridas.

La peligrosidad del acceso a Mar del Plata, aún con doble mano en ese extremo norte de la ruta, se anticipó hace poco más de una semana con el vuelco de un camión cargado de tomates. Fue de madrugada y a oscuras, condición que acompañaría el resto de los hechos luctuosos, algunos fatales.

El extremo se dio este lunes. Temprano, a oscuras todavía por la madrugada profunda y la falta de iluminación, chocaron un Chevrolet Corsa y una camioneta Ford f100. El conductor del primero –se confirmó luego- estaba alcoholizado. En el otro vehículo murió un joven de 22 años.

Por la noche, otra vez con la oscuridad como común denominador. Frente la acceso al barrio Colinalegre se produjo un choque entre dos vehículos. Hubo heridos pero sin gravedad, aunque pudo haber sido mucho peor.

Menos de un cuarto de hora después, a la altura del kilómetro 20, se conoció el choque de un automovilista contra un caballo. El animal murió en el acto y el conductor sufrió heridas menores. Otros equinos deambulaban por la calzada en esos momentos, siempre a la altura de El Boquerón.

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