En las próximas semanas se concretaría el traspaso al Municipio del inmueble donde funcionó Casita Azul, tal como está establecido en la ley de expropiación 14.592. Ya se delinearon las primeras acciones para avanzar con el proyecto, en el que trabajarán Municipio, Provincia y la Mesa Interinstitucional contra la Trata, impulsora de la creación del Centro Marplatense de Memoria y Lucha contra la Trata.

Desde el inicio del 2020, y en particular desde la irrupción de la pandemia, trabajamos intensamente para dar impulso al proyecto de reconstrucción el ex prostíbulo Casita Azul. Se hicieron gestiones ante la Subsecretaría de DDHH de la Provincia de Buenos Aires; el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires; la Oficina Provincial de Lucha contra la Trata de Personas; y el Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata de Nación.

Este sábado, la ministra de Mujeres, Género y Diversidad Sexual, Estela Díaz encabezó una recorrida en el ex prostíbulo Casita Azul e informó que en el transcurso de las próximas semanas se finalizarán los trámites pendientes en el expediente judicial, lo que permitirá avanzar con la escrituración del inmueble, cuyo titular será el Municipio de General Puerredon, según está establecido en la ley de expropiación 14.592. Además, se acordó generar una mesa de gestión para avanzar con el proyecto, sobre el cual ya se delinearon algunas acciones.

Lo que también determina la norma sancionada en abril de 2014 –y que por impulso y trabajo de la Mesa se pudo concretar en diciembre de 2018 el pago para hacer efectiva la ley- es su objeto, es decir su función. Dice en su artículo 2 que en el inmueble de 20 de Septiembre 57 –que aún conserva su puerta, postigos, persianas y paredes pintadas de azul- funcionará el Centro Marplatense de Memoria y Lucha contra la Trata de Personas. Sería la primera experiencia en la ciudad y en el país.

El comunicado de los impulsores del Centro Marplatense de Memoria y Lucha contra la Trata

Quienes integramos la Mesa entendemos que construir el espacio de memoria es nuestro principal desafío. Porque construiremos una memoria que no quedará anclada en el pasado, sino en diálogo permanente con el presente y apostando a un futuro cada vez más justo y con más derechos. Y en ese transitar sabemos que se necesitan políticas públicas efectivas para prevenir, sancionar y erradicar la trata, y asistir a sus víctimas: esta última cuestión nos llevó a constituirnos como Mesa en 2012 y entendemos que más allá de los esfuerzos, sigue siendo un pendiente.

Sobre fin del 2020, en los primeros días de diciembre, ingresamos por primera vez a Casita Azul. La recorrida fue convocada por el Ministerio de las Mujeres y la Subsecretaría de DDHH de la Municipalidad, que también es parte de este espacio interinstitucional. Desde la Mesa celebramos la intervención de los gobiernos local y provincial, y las mesas de diálogo y entendimiento de funcionarios y funcionarias de colores políticos distintos, pero con la misma meta por delante: reconstruir Casita Azul, con eje en la memoria y en la promoción del desarrollo humano como herramienta fundamental para luchar contra el delito de trata de personas con fines de prostitución.

Para avanzar con la responsabilidad que el proyecto de reconstrucción de Casita Azul nos implica generamos el martes 29 de diciembre un primer encuentro de diálogo con especialistas en gestión de sitios de memoria. En esta ocasión escuchamos a mujeres que vienen desarrollando una tarea ejemplar desde el Colectivo Faro de la Memoria y la Comisión Provincial por la Memoria. Los delitos de lesa humanidad y el delito de trata de personas tienen algunas similitudes, y muchas otras diferencias, que empezamos a analizar, y esperamos seguir generando nuevas instancias de diálogo con quienes sostienen los sitios de memoria que resignifican centros clandestinos de detención y tortura.

Reconstruir Casita Azul como el Centro Marplatense de Memoria y Lucha contra la trata, es construir futuro, con vistas a una sociedad libre de violencias como lo son la trata, la explotación sexual y la prostitución para quienes piden alternativas de vida, y pocas veces se las oye. El viejo inmueble del barrio La Perla de Mar del Plata se transformará definitivamente cuando los fondos económicos lleguen: pasará de ser un centro de explotación sexual y sometimiento de mujeres, para convertirse un espacio de memoria, de lucha y liberación, un centro de contracultura prostibularia.

Por delante tenemos un trabajo colectivo que buscará reparar y recordar, apostar por una “memoria pedagógica”, pero también generar conciencia, prevención y canales de denuncia de un delito que sigue vigente adaptándose a todo contexto, inclusive el pandémico.

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