¿Es posible decir que Netflix existe gracias a Tom Hanks? No estaría tan errado. Algunos conocen la historia, otros quizá no tanto. A mediados de los años ´90, un norteamericano llamado Reed Hastings decidió contratar los servicios de su ahora antecesor y devenido en reliquia, Blockbuster. ¿Qué decidió alquilar? La clásica película Apolo 13, estrenada en 1995 y protagonizada por Tom Hanks.

Su director era Ron Howard y el film narraba una versión ficcionada de la fallida misión de la verdadera nave Apolo 13, que en 1970 fue lanzada al espacio con el objetivo de aterrizar en la luna, pero debido a una falla mecánica debió abortar la misión. No solo eso, sino que sus tripulantes (uno de ellos encarnado en el personaje de Tom Hanks) corrieron un riesgo enorme de perder la vida. Un hecho épico que tuvo en vilo a todo el país.

Cuando Hastings alquiló el DVD tuvo ningún inconveniente. Pudo ver la película sin problema alguno. El verdadero escollo fue al momento de devolverla. Porque por algún motivo Hastings no lo hizo tiempo y se retrasó. Y eso no le salió gratis. Blockbuster le cobró un recargo de 40 dólares.

A partir de ese momento, este ingeniero en informática entendió que algo debía cambiar. Que resultaba molesto tener que pagar un extra si él quisiera quedarse con la película por más de 48 horas (el tiempo que tenían entonces los clientes para devolverla), y que los usuarios deberían poder tenerla cuanto quisieran. Ese fue el punto de partida para la creación de Netflix.

Hastings comenzó a pensar un sistema en el que las personas recibieran las películas por correo. Para ello hizo una prueba piloto. ¨Fui a una tienda de música de California, me envié un CD a mí mismo, sólo un disco en un sobre. Fueron 24 largas horas hasta que llegó a mi casa. Abrí el sobre y estaban en perfecto estado. Fue un momento muy emocionante¨, había relatado una vez este ingeniero informático.

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Así fue que en 1997, ya asociado con el otro fundador de Netflix, Marc Randolph, crearon la plataforma, que comenzó con un servicio de envíos de DVD´s por correo hasta conformar la estructura que hoy se conoce y consume. Incluso para la década del 2000, viendo la buena repercusión que estaban obteniendo en el público, Randolph y Hastings le ofrecieron a Blockbuster un contrato para trabajar juntos. Pero el que entonces era el gigante del alquiler de películas no vio el potencial de Netflix y rechazó la propuesta.

Si Ron Howards no hubiera decidido llevar a la pantalla grande el suceso del Apolo 13, y si Tom Hanks hubiera desencantado con su papel de tripulante protagonista de la nave, es probable que Reed Hastings no se hubiera tomado el tiempo de ir hasta la tienda más cercana de Blockbuster y alquilar el film. Pero ocurrió todo lo contrario. Y Hastings debió 40 dólares.

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