Son las nueve de la noche de un sábado primaveral y Facundo estaciona su auto sobre la calle La Rioja -entre Rawson y Garay- para ir a comer un asado. Tres horas más tarde se despide de sus amigos, camina unos metros hasta su Chevrolet Corsa y se encuentra con una sorpresa: “Me abrieron el baúl y me robaron la goma de auxilio”, le cuenta a su mujer por teléfono.

El caso de Facundo no es aislado: según los vecinos, los robos de ruedas “no paran de crecer” en la zona de la Plaza Mitre. “Es una zona liberada. Parece que la Policía hace la vista gorda, mira para otro lado”, se quejan. Sin embargo, desde la comisaría segunda aseguran que los casos son aislados en el barrio y que en toda la jurisdicción reciben unas 20 denuncias por mes. Además, niegan que la zona esté liberada.

La mayoría de los robos ocurre a la madrugada. A los delincuentes –dicen- les conviene más robar las llantas de aleación con los neumáticos que los autos enteros. Llevárselas les resulta más fácil y redituable, corren menos riesgos y las venden más rápido. En el mercado negro hay mucha demanda.

El crecimiento de los robos puso en alerta al barrio. A tal punto que los encargados de los edificios recomiendan a los vecinos que guarden el auto en la cochera y no lo dejen estacionado en la calle ni siquiera a plena luz del día.

Las bandas de ladrones se mueven en autos legales, pero muchas veces con patentes adulteradas. Por lo general, se ponen a la altura del auto elegido y hacen el trabajo en pocos minutos. En cuestión de días, las ruedas de ese auto robado irán a una gomería o a internet.

“Antes era algo anormal que robaran una rueda. Te llevaban el estéreo o el auto completo. Pero hace varios años que el robo de ruedas no se detiene en Mar del Plata”, dicen en las compañías de seguro.

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