Primeros apuntes sobre el nuevo Aldosivi
El "Tiburón", candidato al ascenso, basa su juego en una presión sincronizada y en la potencia de sus delanteros. Con oficio y experiencia, hasta el momento no necesitó mucho juego para imponerse.

Dos partidos son insuficientes para realizar un análisis preciso sobre el funcionamiento de un equipo de fútbol. Pero sí permiten tomar algunos apuntes iniciales sobre la propuesta. Y justamente la idea es algo que ha quedado bien claro en las primeras presentaciones de Aldosivi por la Primera B Nacional.

El equipo de Walter Perazzo, líder tras ganarle a Ramón Santamarina en Tandil y a Nueva Chicago en el Minella, dejó buenas sensaciones y mostró rasgos bien marcados: equipo corto, presión en tres cuartos de cancha y potencia ofensiva de la mano de dos delanteros temibles como Antonio Medina y Fernando Telechea. “Picantes", son astutos para aprovechar errores en la salida del rival y se desmarcan muy bien de adentro hacia afuera para marcarle el pase a los volantes. Sin espacios, se las ingenian para generar peligro. Y con campo por recorrer, resultan sencillamente letales (sobre todo el balcarceño, que lleva cuatro goles en dos partidos y se metió a la gente en el bolsillo pese a su pasado en Alvarado).

Práctico y contundente, Aldosivi no necesitó demasiado juego para ganar sus dos primeros partidos. En Tandil, encontró espacios de contraataque. En Mar del Plata, la primera opción fue buscar con un pase largo a Telechea para que deje de frente a los mediocampistas. Con el doble pivote Somoza –Brum (ambos de buenos rendimientos), el equipo resigna juego interior. El principal creador, Arnaldo “Pitu” González, mostró destellos de su talento pero aún no tiene un socio para “dialogar”.

Ante esta estructura, el interrogante surge de forma lógica: con el potencial que mostró en el inicio del torneo, ¿encontrará espacios Aldosivi en los próximos partidos? ¿O deberá acostumbrarse a elaborar para abrir defensas mucho más cerradas?

La ausencia de Somoza por lesión ante San Martín de Tucumán resulta una baja importante por la distribución y ubicación que aporta el ex Vélez, Boca y Lanús. Pero también puede ser una oportunidad para ver la respuesta colectiva con un mediocampo diferente. No se trata de un cambio escencial, sino de matices que pueden agregarse a un equipo que ya dejó en claro que tiene una idea futbolística, algo que no es menor cuando se conforma un plantel totalmente nuevo.