La justicia federal atendió el reclamo de familiares de las víctimas y dispuso el procesamiento de los propietarios de la embarcación de pesca “San Antonino”, que naufragó a poco de zarpar del puerto marplatense y provocó la muerte de tres de sus marinos y la desaparición de los tres restantes.

La resolución la firmó el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti, alcanza a los empresarios José Antonio Di Iorio (60) y Alfredo Solimeno (62) y aclara que es “sin prisión preventiva”, por lo que podrán seguir el proceso en libertad.

Los acusa de abandono de persona, delito que aparece agravado por el “resultado de muerte” que tuvo el caso, por lo que en principio les trabó un embargo por una suma de diez millones de pesos.

La resolución la firmó el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti, alcanza a los empresarios José Antonio Di Iorio (60) y Alfredo Solimeno (62) y aclara que es "sin prisión preventiva"

La partida del pesquero fue de madrugada y a poco de amanecer fue su capitán, Claudio Zerboni, quien comunicó por radio que tenía un ingreso de agua al casco debido a una falla por lo que parecía irremediable el hundimiento. El aviso llegó a otros barcos que operaban en la zona, pero al llegar solo pudieron encontrar algunos restos de la embarcación y cadáveres.

El dato adicional que tiene esta investigación es que a bordo no había cinco tripulantes como se había declarado sino seis. Nadie había registrado a Gonzalo Godoy, cuyo cadáver fue el primero en ser rescatado. Luego se logró lo propio con los restos de Sergio Alejandro Juárez y Carlos Mario Campos. Continúan desaparecidos Zerboni, Alejandro Ricardenez y Pablo Pardo.

Inchausti, en su escrito, advierte sobre el caso de Godoy que su condición "lo dejó en una situación de desamparo, desde el momento mismo de su falta de registro".

Según informó la agencia Télam, el juez Inchausti dispuso al mismo tiempo la falta de mérito para Antonio Solimeno, empresario que tenía una pequeña participación en la titularidad del “San Antonino”, y también de seis agentes de Prefectura Naval Argentina y un agente marítimo que habían controlado y despachado la salida del buque sin percibir que había un tripulante no registrado.

Inchausti, en su escrito, advierte sobre el caso de Godoy que su condición "lo dejó en una situación de desamparo, desde el momento mismo de su falta de registro". También advierte que esta irregularidad solo sale a la luz porque su cadáver pudo ser rescatado. “De otro modo hubiera sido más dificultoso probar su presencia en el buque", dijo.

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